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Proverbios 18:18 - Biblia Palabra de Dios para Todos

18 Echar suertes entre dos poderosos pone fin a la contienda y decide el asunto.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

18 La suerte pone fin a los pleitos, Y decide entre los poderosos.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

18 Tirar una moneda puede acabar con la disputa; resuelve los desacuerdos entre grandes oponentes.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

18 Tirando al cara o sello podrían resolverse muchas querellas, y hasta zanjar pleitos entre los poderosos.

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La Biblia Textual 3a Edicion

18 Echar suerte pone fin al pleito, Y decide entre los poderosos.

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

18 La suerte pone fin a los litigios y decide entre los poderosos.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

18 La suerte pone fin a los pleitos, y decide entre los poderosos.

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Proverbios 18:18
10 Referencias Cruzadas  

De igual manera que a sus parientes los descendientes de Aarón, también a ellos los repartieron por sorteo en presencia del rey David, Sadoc, Ajimélec y los jefes de las familias de los sacerdotes y de los levitas. Se trataron por igual tanto a las familias de los hermanos mayores como a las de los hermanos menores.


Los hijos de Merari recibieron doce ciudades de las tribus de Rubén, Gad y Zabulón.


Los jefes del pueblo se establecieron en Jerusalén. Pero el resto del pueblo tuvo que participar en un sorteo para que uno de cada diez se estableciera en la ciudad santa de Jerusalén y los nueve restantes se establecieran en sus respectivos pueblos.


La gente mete fichas en un bolso y las agita, pero el SEÑOR decide cuál es la que sale.


El primero que habla siempre parece tener la razón hasta que llega alguien y lo cuestiona.


Restaurar la amistad de un amigo ofendido es más difícil que conquistar una ciudad amurallada. Los pleitos alejan las amistades como si fueran las rejas de las puertas de un palacio.


Fueron distribuidas por sorteo a las nueve tribus y media, como el SEÑOR había ordenado a través de Moisés,


Entonces Saúl oró al SEÑOR, el Dios de Israel: —¿Por qué no le has contestado a tu siervo hoy? ¡Dame la respuesta correcta! Si mi hijo Jonatán o yo hemos pecado que salga urim. Si ha pecado tu pueblo, que salga tumim. La suerte cayó sobre Saúl y Jonatán, y los demás quedaron libres.


Saúl dijo: —Echen suertes de nuevo para ver si el culpable es mi hijo Jonatán o yo. La suerte cayó sobre Jonatán.


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