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Oseas 11:10 - Biblia Palabra de Dios para Todos

10 Rugiré como un león. Rugiré, y mis hijos vendrán. Me seguirán a mí, el SEÑOR. Vendrán del occidente temblando de miedo.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

10 En pos de Jehová caminarán; él rugirá como león; rugirá, y los hijos vendrán temblando desde el occidente.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

10 Pues algún día la gente me seguirá. Yo, el Señor, rugiré como un león. Y cuando ruja, mi pueblo regresará temblando del occidente.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

10 Ustedes seguirán a Yavé, que rugirá como león. Sí, rugirá y sus hijos vendrán temblorosos desde el occidente.

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La Biblia Textual 3a Edicion

10 Irán en pos de YHVH, quien rugirá como león, Sí, Él rugirá, y sus hijos vendrán temblando desde occidente,°

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

10 En pos de Yahveh marcharán; él rugirá como un león; a su rugido, acudirán temerosos los hijos desde el occidente.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

10 En pos de Jehová caminarán, Él rugirá como león, de cierto rugirá; y los hijos vendrán temblando desde el occidente.

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Oseas 11:10
36 Referencias Cruzadas  

»Ante esto mi corazón se estremece y salta de su lugar.


Mi cuerpo tiembla de miedo, porque te temo y respeto tus leyes.


¡Obedezcan al SEÑOR con temor y respeto! Adórenlo con fervor.


Ese día el Señor volverá a extender su mano para rescatar lo que queda de su pueblo, en Asiria, Egipto, Patros, Cus, Elam, Sumeria, Jamat y en los países más lejanos.


Ven, familia de Jacob, andemos en la luz del SEÑOR.


Esto es lo que el SEÑOR me ha dicho: «Gruñe el león, el león joven, sobre su presa. Llaman a un grupo de pastores para que lo espanten. Pero él no se asusta al oírlos, ni se inquieta por el ruido que hacen. De la misma forma, el SEÑOR Todopoderoso baja a luchar en el monte Sion y sobre su cumbre.


El SEÑOR sale como un héroe, pelea con el ardor de un guerrero, grita, da voces, y muestra su poder contra sus enemigos.


No tendrán hambre ni sed. Ni les hará daño el sol ni el viento caliente del desierto. El Dios que alivia los conducirá y los guiará a manantiales de agua.


Baja como fuego que enciende los arbustos o hace hervir el agua, para que tus enemigos sepan quién eres. Así las naciones temblarán ante ti debido a tu presencia.


Yo mismo hice todo lo que existe. Todo es mío». El SEÑOR lo ha dicho. «Pero este es a quien aprecio: la persona humilde con un espíritu abatido que tiembla ante mi palabra.


Oigan el mensaje del SEÑOR, ustedes los que tiemblan ante su mensaje. Sus propios paisanos los odian y los rechazan por causa de mi nombre. «Dicen: “Dejemos que el SEÑOR muestre su gloria para que veamos lo alegre que ustedes van a estar”. Pero ellos van a ser avergonzados.


«Ve y anuncia al pueblo de Jerusalén que esto dice el SEÑOR: »“Yo recuerdo el fiel amor que me demostrabas cuando eras joven; el cariño que sentías por mí cuando eras mi esposa. Recuerdo que me seguías por el desierto, en una tierra no cultivada.


»Tú, Jeremías, profetiza contra ellos todo esto. Diles: »El SEÑOR ruge desde lo alto, lanza su voz desde el santo lugar donde habita. Le está gritando a su rebaño, gritos como los que dan los que pisan la uva; grita contra todos los habitantes de la tierra.


Vendrán llorando, pero yo tendré compasión de ellos y los conduciré de regreso. Haré que caminen junto a fuentes de agua; por camino recto en el cual no tropezarán. Es que yo soy el Padre de Israel y Efraín es mi hijo mayor.


Entonces esta ciudad será para mí motivo de orgullo y alegría ante todas las naciones de la tierra que oirán de todo el bien que yo le hago. Las naciones temblarán al escuchar todas las bendiciones y la prosperidad que le daré a esa ciudad”.


¿Acaso no me tienen miedo?, dice el SEÑOR. »¿No deberían temblar ante mi presencia? Yo puse la arena como límite del océano, para que el mar nunca se desborde. Las olas vienen y van, pero no pueden traspasar el límite; aunque rujan, no podrán ir más allá de él.


»En esos días, por ese tiempo, dice el SEÑOR, el pueblo de Israel junto con el pueblo de Judá vendrán llorando buscando al SEÑOR su Dios.


si no explotan a los inmigrantes ni a los huérfanos ni a las viudas, si no matan gente inocente en este lugar ni adoran a otros dioses, pues lo único que sacan con eso es su propia destrucción,


Roban, asesinan, cometen adulterio, juran en vano, queman incienso a Baal y adoran a otros dioses que no conocen,


Entonces todos los gobernantes del mar descenderán de su trono, se quitarán su capa y ropa elegante y se vestirán de luto. Se sentarán en el suelo y temblarán de miedo por el desastre repentino, sorprendidos de lo que te pasó.


En los últimos días, los israelitas regresarán y buscarán al SEÑOR su Dios y a David su rey. Y en el futuro honrarán al SEÑOR por su bondad.


Y el SEÑOR rugirá desde Sion; desde Jerusalén gritará con su voz de trueno y los cielos y la tierra temblarán. Pero el SEÑOR será un refugio para su pueblo y una fortaleza para los hijos de Israel.


Amós dijo: «El SEÑOR ruge como un león desde Sion y su voz de trueno se escucha desde Jerusalén. Los pastos verdes se secan y mueren. Incluso la cima del Carmelo se marchitará».


Si un león ruge en la selva, ¿no es porque tiene en frente una presa? Si un cachorro ruge en su caverna, ¿no es porque ha atrapado algo?


Si el león ha rugido, ¿no se asusta la gente? Si el Señor DIOS ha hablado, ¿quién no profetizará?


Aunque todas las naciones obedezcan a sus propios dioses, nosotros nunca dejaremos de obedecer al SEÑOR, nuestro Dios.


Al escuchar todo eso, se me estremecieron las entrañas. Mis labios temblaron; los huesos se me debilitaron y mis pies vacilaron. Esperaré pacientemente a que les llegue ese día de sufrimiento a los que nos atacan.


Los traeré de vuelta de Egipto y los recogeré de Asiria. Los llevaré a la tierra de Galaad y Líbano y no habrá suficiente espacio para todos ellos.


El SEÑOR los fortalecerá, y con su poder irán a donde quieran ir». Es lo que dice el SEÑOR.


»El SEÑOR Todopoderoso dice: Del oriente y del occidente voy a rescatar a mi pueblo.


Luego Jesús les habló otra vez y dijo: —Yo soy la luz del mundo. El que me sigue nunca andará en la oscuridad, sino que tendrá la luz que da vida.


Félix se asustó cuando Pablo habló de la justicia, del dominio propio y del juicio final. Félix dijo: «¡Ahora vete! Cuando tenga tiempo te mandaré llamar».


Así pues, ahora Dios no condena a los que están unidos a Jesucristo


El Señor castigará sobre todo a aquellos que se dejan llevar por sus sucios deseos y no respetan su autoridad. Ellos son los falsos maestros, atrevidos y tercos, que no tienen miedo de insultar ni siquiera a los poderes superiores.


Entonces gritó tan fuerte como un león que ruge, y luego se oyeron las voces de siete truenos.


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