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Miqueas 4:7 - Biblia Palabra de Dios para Todos

7 Con la lastimada formaré un resto; con la descarriada, una nación poderosa. El SEÑOR reinará sobre ellos en el monte Sion desde ese día y para siempre.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

7 y pondré a la coja como remanente, y a la descarriada como nación robusta; y Jehová reinará sobre ellos en el monte de Sion desde ahora y para siempre.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

7 Los que son débiles sobrevivirán como un remanente; los que fueron desterrados volverán a ser una nación poderosa. Entonces yo, el Señor, desde Jerusalén gobernaré como su rey para siempre».

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Biblia Católica (Latinoamericana)

7 De las cojas salvaré un resto, y haré de las extraviadas una nación poderosa. Reinaré sobre ellas en el monte Sión, desde ahora y para siempre.

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La Biblia Textual 3a Edicion

7 De la que cojea haré un remanente, Y de la descarriada una nación poderosa, Y YHVH reinará sobre ellos en el monte Sión Desde entonces y para siempre.

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

7 Haré de las cojas un resto, y de las extraviadas una nación poderosa. Yahveh reinará sobre ellos en el monte Sión desde ahora y para siempre.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

7 Y haré de la que cojea un remanente, y de la descarriada una nación poderosa; y Jehová reinará sobre ellos en el monte de Sión desde ahora y para siempre.

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Miqueas 4:7
32 Referencias Cruzadas  

«Yo he consagrado a mi rey en Sion, mi monte santo».


un trono se establecerá, basado en la fidelidad. Un descendiente de David se sentará en él. Será un gobernante honesto dispuesto a hacer justicia.


La luna se turbará y el sol se avergonzará, porque el SEÑOR Todopoderoso reinará con gran majestad sobre el monte Sion en Jerusalén, delante de sus ancianos líderes.


Si llega a quedar en el país aunque sea una décima parte del pueblo, se quemará lo que queda. Pero de la misma manera que queda un tocón cuando se tala el roble o la encina, así también ese tocón será la simiente santa que retoñará.


La familia más pequeña se convertirá en una familia grande y el menos importante se convertirá en una nación poderosa. Yo soy el SEÑOR. A su debido tiempo haré esto rápidamente».


¿Quién ha escuchado algo así y visto algo semejante? ¿Nace una nación en un día? ¿Nace un pueblo en un momento? Tan pronto como Sion entró en trabajo de parto, ella también dio a luz a sus hijos.


«Hijo de hombre, el pueblo y sus reyes deben dejar de profanar el lugar de mi trono, el lugar donde pongo la planta de mis pies, donde habito por siempre entre el pueblo de Israel. El pueblo de Israel y sus reyes no volverán a profanar mi santo nombre con su infidelidad ni con sus tumbas reales.


Y durante ese tiempo, el Dios del cielo creará un reino eterno que no podrá ser destruido. Ese reino no quedará en manos de extraños. Al contrario, ese reino destruirá y superará a todos los demás reinos. ¡Es un reino que durará para siempre!


Cuando pasaron los siete años, yo, Nabucodonosor, miré hacia el cielo y recobré la razón. Alabé al Dios altísimo y bendije al que vive por siempre: Él es quien gobierna eternamente y su reino seguirá de generación en generación.


Se le dieron poder, gloria y autoridad; todos los pueblos, naciones y lenguas estarán a su servicio. Su dominio no tendrá fin y su reino nunca será destruido.


Cuando eso suceda, todo el poder y todos los reinos de la tierra estarán en manos de los santos de Dios. Ellos gobernarán para siempre y su reino no tendrá fin. Todos los gobernadores y toda la gente los respetará y estará a su servicio».


»En el futuro los israelitas serán como la arena del mar que nadie puede medir ni contar. Y en el lugar donde se les dijo: “Ustedes ya no son mi pueblo”, se les dirá: “Ustedes son hijos del Dios vivo”.


Y todo el que confíe en el SEÑOR será salvo. Habrá refugio en el monte Sion y en Jerusalén, como ha dicho el SEÑOR. Entre los sobrevivientes estarán los llamados por el SEÑOR.


«Y ustedes sabrán que yo soy el SEÑOR su Dios, que vivo en Sion, mi monte santo. Jerusalén será una ciudad santa, y los extranjeros nunca más la invadirán.


Los libertadores subirán al monte Sion a gobernar la región montañosa de Esaú, y el reino y la soberanía serán del SEÑOR.


Sí, yo los reuniré a todos ustedes, pueblo de Jacob. Yo reuniré a los sobrevivientes de Israel: los reuniré como ovejas en un redil. Como un rebaño en medio de la pradera, todos llenarán de ruido el lugar.


Uno de ellos atravesará la entrada y se dirigirá al frente de su pueblo. Atravesarán las entradas y saldrán de allí. Su rey marchará delante de ellos; el SEÑOR será su líder.


Por eso pondrá a esas naciones en manos de sus enemigos hasta que dé a luz la mujer que está esperando un hijo. Entonces, el resto de sus hermanos regresará al pueblo de Israel.


No hay Dios como tú que perdona las malas acciones y pasa por alto la rebeldía del resto de su pueblo. No estará siempre enojado porque le gusta demostrar su fiel amor.


Los sobrevivientes del pueblo de Israel no harán el mal ni dirán falsedades ni mentirán. Ellos serán como ovejas que pastan y se acuestan tranquilas sin miedo a ser atacadas».


Ese día los traeré de regreso. Los reuniré a todos y serán famosos y respetados entre todos los pueblos de la tierra. Eso sucederá cuando traiga de vuelta ante sus ojos a los prisioneros». Es lo que dice el SEÑOR.


Reinará por siempre sobre todo el pueblo de Jacob y su reinado no tendrá fin.


El séptimo ángel tocó la trompeta y se oyeron fuertes voces que decían: «El reino del mundo es ahora el reino de nuestro Señor y de su Mesías, y él reinará por siempre».


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