Isaías 64:6 - Biblia Palabra de Dios para Todos6 Todos nosotros nos volvimos como alguien impuro, todas nuestras obras justas son como una toalla higiénica sucia. Todos nosotros como una hoja nos marchitamos y caemos. Nuestros pecados nos arrastran como el viento. Ver CapítuloMás versionesBiblia Reina Valera 19606 Si bien todos nosotros somos como suciedad, y todas nuestras justicias como trapo de inmundicia; y caímos todos nosotros como la hoja, y nuestras maldades nos llevaron como viento. Ver CapítuloBiblia Nueva Traducción Viviente6 Estamos todos infectados por el pecado y somos impuros. Cuando mostramos nuestros actos de justicia, no son más que trapos sucios. Como las hojas del otoño, nos marchitamos y caemos, y nuestros pecados nos arrasan como el viento. Ver CapítuloBiblia Católica (Latinoamericana)6 Nadie ya invoca tu Nombre ni se despierta para buscarte, sino que tú nos has dado vuelta la cara y nos has dejado a merced de nuestras culpas. Ver CapítuloLa Biblia Textual 3a Edicion6 Todos nosotros somos como cosa impura, Y nuestra justicia como trapo de menstruo. Todos nosotros nos marchitamos como hojas, Y la mano de nuestras iniquidades nos arrastra como el viento. Ver CapítuloBiblia Serafín de Ausejo 19756 Nadie invocaba tu nombre ni se animaba para asirse a ti; escondiste tu rostro de nosotros, nos hiciste tropezar por culpa nuestra. Ver CapítuloBiblia Reina Valera Gómez (2023)6 Si bien todos nosotros somos como suciedad, y todas nuestras justicias como trapo de inmundicia; y caímos todos nosotros como la hoja, y nuestras maldades nos llevaron como viento. Ver Capítulo |
Esto dice el SEÑOR: «Ustedes afirman que por caprichoso me divorcié de Jerusalén, la mamá de ustedes. Pero, ¿dónde está el documento que prueba que los divorcié sin motivo alguno? ¿Piensan ustedes que los vendí a ustedes como esclavos porque no los podía mantener? Nada de eso. Yo los vendí a ustedes por pecadores, y, sí, abandoné a su mamá por lo rebeldes que son ustedes.
¿Por qué no había nadie cuando yo llegué? ¿Por qué nadie contestó a mi llamado? ¿Es mi brazo tan corto que no es capaz de salvarlos? ¿Es que no tengo fuerzas para rescatarlos? Yo sequé el mar con una orden, y convertí los ríos en desiertos. Los peces se asfixiaron por falta de agua, y murieron de sed.