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Isaías 51:9 - Biblia Palabra de Dios para Todos

9 ¡Despierta! ¡Despierta brazo del SEÑOR! Usa tu poder. Despierta como hace tiempo, en el pasado. ¿No fuiste tú quien cortó en pedazos a Rahab? ¿No fuiste tú quien traspasó al monstruo del mar?

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

9 Despiértate, despiértate, vístete de poder, oh brazo de Jehová; despiértate como en el tiempo antiguo, en los siglos pasados. ¿No eres tú el que cortó a Rahab, y el que hirió al dragón?

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Biblia Nueva Traducción Viviente

9 ¡Despierta, oh Señor, despierta! ¡Vístete de fuerza! ¡Mueve tu poderoso brazo derecho! Levántate como en los días de antaño, cuando mataste a Egipto, al dragón del Nilo.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

9 ¡Despiértate, despiértate con toda tu fuerza, brazo de Yavé! Despiértate como pasó antes, en los tiempos antiguos. ¿No eres tú quien destrozó a Rahab y traspasó al dragón?

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La Biblia Textual 3a Edicion

9 ¡Despierta, despierta, vístete de fuerza, oh brazo de YHVH! ¡Despiértate, como en los días de antaño, Como en las generaciones antiguas! ¿No eres Tú el mismo que tajaste a Rahab,° Y el que traspasó al monstruo marino?°

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

9 ¡Despierta, despierta, vístete de fuerza, brazo de Yahveh! ¡Despierta como en los días de antaño, como en las generaciones antiguas! ¿No fuiste tú quien hendió a Ráhab, quien traspasó al dragón?

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

9 Despiértate, despiértate, vístete de fortaleza, oh brazo de Jehová; despiértate como en el tiempo antiguo, en las generaciones pasadas. ¿No eres tú el que cortó a Rahab, y el que hirió al dragón?

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Isaías 51:9
40 Referencias Cruzadas  

El poder de Dios hace que el mar se calme. Con su habilidad descuartizó a Rahab.


Dios no contendrá su ira. Incluso los ayudantes de Rahab se postran ante Dios.


SEÑOR, levántate y muestra tu poder; con música y canto celebraremos tu grandeza.


Dios mío, hemos escuchado hablar de ti, nuestros padres nos han contado las maravillas que hiciste en su época, en aquellos tiempos pasados.


Nos contaron cómo con tu poder arrancaste naciones, y plantaste a nuestros padres. Trituraste naciones, y los expulsaste de la tierra.


¡Despierta, Dios mío! ¿Por qué duermes? ¡Levántate, Señor! No nos abandones para siempre.


¿Por qué te escondes de nosotros? No ignores nuestro dolor y sufrimiento.


No he hecho nada malo. Sin embargo, corren ellos listos para atacarme. ¡Levántate, y ven a ayudarme! Mira lo que está sucediendo.


¡Levántate, SEÑOR, en tu furia! Muestra toda tu ira, pues mi enemigo está muy enojado. Decreta tú justicia a mi favor.


Sigo pensando en el pasado, en cosas que sucedieron hace mucho tiempo.


Finalmente, nuestro Señor se levantó como despertando de un sueño profundo. Como soldado borracho salió gritando,


Dice Dios: «Algunos de mi pueblo viven en Egipto y en Babilonia, en Filistea, en Tiro, y hasta en Etiopía».


Tú venciste a Rahab; con tu poder desparramaste a tus enemigos.


Todo lo que hay en el cielo y en la tierra te pertenece; estableciste el mundo y todo lo que hay en él.


El SEÑOR reina, se viste de majestad; el SEÑOR se viste, se pone el poder como cinturón. El mundo está bien firme, no será removido.


Por lo tanto, dile al pueblo de Israel: “Yo soy el SEÑOR y los salvaré. Les daré la libertad y no seguirán siendo esclavos de los egipcios. Usaré mi gran poder para castigar a los egipcios y luego los liberaré a ustedes.


Ese día el SEÑOR castigará con su espada poderosa, terrible y grande, a Leviatán, la serpiente huidiza y sinuosa, y matará al monstruo que está en el mar.


Egipto no sirve, la ayuda que brinda no es nada. Yo lo llamo «Monstruo inútil».


¡Despierta! ¡Despierta! ¡Levántate, Jerusalén! El SEÑOR estaba muy enojado contigo y te castigó. Era una copa que tenías que beber. La has bebido hasta la última gota, hasta emborracharte.


Mi justicia salvadora se acerca, ya llega la salvación de parte mía. Gobernaré a las naciones con poder. Los países lejanos tienen puesta su esperanza en mí y confían en mi poder.


¡Despierta! ¡Despierta! Vístete de fuerza, Sion, ponte tus lindos vestidos, Jerusalén, ciudad santa. Porque ya no serás ocupada por los incircuncisos e impuros.


El SEÑOR mostró su poder ante todas las naciones. Hasta los que viven en los lugares más lejanos de la tierra serán testigos de cómo Dios salva a su pueblo.


¿Quién realmente creyó lo que oímos? ¿Quién vio en ello el gran poder del SEÑOR?


El SEÑOR ha prometido con su mano derecha y fuerte brazo: «No daré otra vez tu trigo como alimento para tus enemigos. Los extranjeros no se tomarán el vino nuevo por el que has trabajado duro.


Dile que el Señor DIOS dice: »Faraón, rey de Egipto, estoy en tu contra, gran monstruo que yaces en el río y dices: “El Nilo es mío, es mi creación”.


Muéstranos tus milagros como los que hiciste al salir de Egipto.


»Oye tú, que le dices a la madera: “¡Despierta!”, y a una piedra muda: “¡Levántate!” ¿Acaso los dioses falsos pueden darte enseñanzas? Aunque estén hechos de oro y plata, no tienen vida.


Saliste a rescatar a tu pueblo y al rey que tú elegiste. Destruiste la casa del perverso abriéndola de arriba a abajo. Selah


Cruzará el mar revuelto y golpeará las olas. Él secará las profundidades del río Nilo, destruirá la arrogancia de Asiria y hará perder a Egipto su poder.


¡Que todos hagan silencio! El SEÑOR está saliendo de su lugar sagrado.


Con su gran poder ha hecho obras grandiosas: dispersó a los orgullosos que se creen mucho.


Pues tenía que cumplirse lo que dijo el profeta Isaías: «Señor Dios, ¿quién ha creído en nuestro mensaje y a quién se le ha mostrado tu poder?»


Pero yo castigaré a la nación que los haga esclavos”. Dios también le dijo: “Después de eso, tu pueblo saldrá de ese país y me adorará aquí”.


¿Algún otro dios ha tratado de ir y tomar una nación para sí de otra nación, por medio de obras maravillosas, señales y milagros, guerra, gran poder y fuerza, y grandes hechos aterradores, como todos los que el SEÑOR tu Dios hizo por ti en Egipto ante tus ojos?


diciendo: «¡Te damos gracias Señor, Dios Todopoderoso. Tú eres el que es y ha sido siempre. Te damos gracias porque hiciste uso de tu gran poder y comenzaste a gobernar!


El dragón, esa antigua serpiente llamada también Diablo o Satanás, que engaña a todo el mundo, fue expulsado del cielo y fue arrojado a la tierra junto con sus ángeles.


Gedeón dijo: —Perdón, señor, pero si el SEÑOR está con nosotros, entonces ¿por qué tenemos tantos problemas? Sabemos que él hizo milagros en favor de nuestros antepasados. Ellos contaron que el SEÑOR los sacó de Egipto, pero el SEÑOR nos ha abandonado y ha permitido que los madianitas nos opriman.


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