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Isaías 48:9 - Biblia Palabra de Dios para Todos

9 Por amor propio no he dejado explotar mi ira. Por mi honor he tenido paciencia y no te he destruido.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

9 Por amor de mi nombre diferiré mi ira, y para alabanza mía la reprimiré para no destruirte.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

9 Sin embargo, por el amor y la honra de mi nombre, contendré mi enojo y no te aniquilaré.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

9 Pero por amor de mi Nombre contuve mi enojo y por mi honor me reprimí y no te hice pedazos.

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La Biblia Textual 3a Edicion

9 Por causa de mi Nombre difiero mi ira; Para mi propia alabanza la reprimo, para no destruirte.

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

9 Por amor de mi nombre doy largas a mi ira, por mi honor me refreno para no aniquilarte.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

9 Por amor a mi nombre deferiré mi furor, y para alabanza mía me refrenaré, para no cortarte.

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Isaías 48:9
22 Referencias Cruzadas  

Pero Dios los salvó por el prestigio de su nombre para mostrar su gran poder.


Por el prestigio de tu nombre, SEÑOR, dame vida. Por tu justicia, sálvame de mis enemigos.


SEÑOR, sé que he pecado; perdóname, porque eres un Dios bondadoso.


Pero Dios tuvo misericordia de ellos, les perdonó sus pecados y no los destruyó. Una y otra vez, Dios contuvo su ira; no permitió que se apoderara de él.


¡Dios y Salvador nuestro, ayúdanos! Por el prestigio de tu nombre, sálvanos; por tu propio honor borra nuestros pecados.


Al sabio la inteligencia lo hace ser paciente; es admirable ver cómo perdona a los que le han hecho daño.


Por lo tanto, el SEÑOR espera para apiadarse de ustedes. Se levanta para mostrarles compasión. Porque el SEÑOR es un Dios de justicia, afortunados todos los que esperan en él.


Yo protegeré esta ciudad y la salvaré. Lo haré por mí mismo y por mi siervo David”».


Yo soy quien, por amor propio, perdona tus crímenes y no tendrá presentes tus pecados.


Por respeto a mí, a mí mismo, lo he hecho. Pues, ¿por qué ha de ser difamado mi nombre? No voy a ceder mi honor a otro.


El SEÑOR dice: «Cuando hay mucho jugo en los racimos, la gente dice: “No los dañemos, porque son una bendición”. Así voy a hacer yo por causa de mis siervos. No los voy a destruir a todos ellos.


SEÑOR, sabemos que nuestros pecados nos condenan, pero haz algo para ayudarnos por tu propio honor. Nos hemos alejado de ti muchas veces y hemos pecado contra ti.


Pero no los destruí porque yo quería defender mi fama de Salvador ante el resto del mundo, ya que habían visto que yo rescaté a Israel de Egipto.


Pero me contuve para seguir manteniendo mi buen nombre entre las naciones de donde los saqué.


Entonces, pueblo de Israel, aprenderás que yo soy el SEÑOR, cuando te trate de una manera que honre mi nombre en vez de castigarte conforme a tu maldad y a las cosas destructivas que hiciste. El Señor DIOS lo ha dicho».


Sin embargo, no los castigué. Al contrario, ya había anunciado a los egipcios que iba a rescatar a mi pueblo. Por eso los saqué de allí y los llevé al desierto para defender mi buen nombre ante todo el mundo.


Entonces me preocupé de mi nombre, el cual el pueblo de Israel había profanado entre las naciones a donde habían ido.


Los cananeos y toda la gente que vive en estas tierras se enterarán, nos rodearán y nos matarán a todos. Entonces, ¿qué harás para que no se desacredite tu gran nombre?


Sin embargo, el SEÑOR no abandonará a su pueblo. Al SEÑOR le agradó hacerlos su pueblo. Así que, por amor a su nombre, no los abandonará.


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