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Hebreos 2:2 - Biblia Palabra de Dios para Todos

2 Recuerden que Dios confirmó la enseñanza que dio por medio de los ángeles, y que la gente fue castigada cada vez que la desobedecía.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

2 Porque si la palabra dicha por medio de los ángeles fue firme, y toda transgresión y desobediencia recibió justa retribución,

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Biblia Nueva Traducción Viviente

2 Pues el mensaje que Dios transmitió mediante los ángeles se ha mantenido siempre firme, y toda infracción de la ley y todo acto de desobediencia recibió el castigo que merecía.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

2 Miren cuán inflexible era la Ley entregada por los ángeles, pues toda falta o desobediencia recibía su castigo.

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La Biblia Textual 3a Edicion

2 Porque si la palabra hablada por medio de ángeles fue firme, y toda transgresión y desobediencia recibió justa retribución,

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

2 Porque, si la palabra pronunciada por medio de ángeles resultó válida, hasta el punto de que toda transgresión y desobediencia recibió su justo merecido,

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

2 Porque si la palabra dicha por los ángeles fue firme, y toda transgresión y desobediencia recibió justa retribución,

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Hebreos 2:2
29 Referencias Cruzadas  

Los carros de combate de Dios se cuentan por millones, vino en ellos del Sinaí a su templo.


No habían todavía comenzado a masticar la carne cuando el SEÑOR se enojó con ellos y les envió el SEÑOR una terrible enfermedad.


Los que murieron por la plaga fueron 14 700, además de los que habían muerto antes en la rebelión de Coré.


Entonces el SEÑOR les envió serpientes venenosas que los mordieron e hicieron que murieran muchos israelitas.


aunque la plaga ya había matado a 24 000 de ellos.


Ustedes recibieron la ley de Dios por medio de ángeles, pero no la obedecen.


Entonces, ¿para qué se hizo la ley? La ley fue dada después para mostrar las maldades que hace la gente contra la voluntad de Dios. La ley era válida hasta el momento en que llegara aquella descendencia que iba a recibir la promesa. Los ángeles le dieron la ley a Moisés, quien sirvió de mediador.


El sacerdote es un servidor del SEÑOR tu Dios. El que se ponga terco y no haga caso a la decisión del sacerdote o del juez, será condenado a muerte. De esta forma terminarás con la maldad en Israel.


El SEÑOR tu Dios te va a entregar muchas aldeas para que vivas en ellas. Puede darse el caso de que en alguna de ellas se descubra entre tu gente a un hombre o a una mujer que hace lo que el SEÑOR tu Dios considera perverso y viola su pacto.


entonces debes traer al hombre o a la mujer que hizo esa maldad en tu ciudad, y apedrearlo para que muera.


Los levitas dirán: “Maldito sea el que no ponga en práctica o desobedezca las palabras de esta ley”. Luego todo el pueblo dirá: “Así sea”.


Mi enseñanza caerá como lluvia. Mis palabras bajarán como el rocío, como llovizna sobre pasto nuevo y como gotas de lluvia sobre plantas jóvenes.


En el pasado, Dios habló a nuestros antepasados por medio de los profetas, en muchas maneras, parciales y variadas.


Si alguien desobedece la ley de Moisés, es ejecutado sin compasión cuando hay dos o tres testigos que declaran contra él.


Así que no pierdan la valentía que tenían antes, pues tendrán una gran recompensa.


Prefirió sufrir por el Mesías que tener todos los tesoros de Egipto porque estaba esperando la recompensa de Dios.


Nadie puede agradar a Dios si no tiene fe. Cualquiera que se acerque a Dios debe creer que Dios existe y que premia a los que lo buscan.


Asegúrense de no rechazar al que habla, pues los que se negaron a escucharlo cuando él les hizo la advertencia aquí en la tierra no escaparon del castigo. Mucho menos nosotros si no hacemos caso al que nos habla desde el cielo.


Podemos confiar por completo en lo que dijeron los profetas y está muy bien que ustedes sigan cuidadosamente sus palabras. Sus profecías son como una lámpara que alumbra en la oscuridad hasta que llegue el amanecer en el que Cristo, como la estrella de la mañana, les traerá nueva luz al corazón.


Quiero recordarles algo que ustedes ya saben: que el Señor salvó a su pueblo de Egipto pero luego destruyó a los que no creyeron.


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