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Éxodo 10:2 - Biblia Palabra de Dios para Todos

2 También lo hice para que les pudieran contar a sus hijos y nietos cómo hice quedar en ridículo a los egipcios y todas las maravillas que he hecho en Egipto. Así ustedes sabrán que yo soy el SEÑOR.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

2 y para que cuentes a tus hijos y a tus nietos las cosas que yo hice en Egipto, y mis señales que hice entre ellos; para que sepáis que yo soy Jehová.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

2 También lo hice para que ustedes pudieran contarles a sus hijos y a sus nietos acerca de cómo puse en ridículo a los egipcios, acerca de las señales que realicé en medio de ellos, y para que ustedes sepan que yo soy el Señor».

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Biblia Católica (Latinoamericana)

2 Así podrás contar a tus hijos y a tus nietos cuántas veces he destrozado a los egipcios y cuántos prodigios he obrado contra ellos; así conocerán ustedes que yo soy Yavé.

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La Biblia Textual 3a Edicion

2 Para que cuentes a oídos de tus hijos y de los hijos de tus hijos lo que Yo ejecuté en Egipto, y mis señales que puse entre ellos, para que sepáis que Yo soy YHVH.

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

2 para que puedas contar a tus hijos y a tus nietos cómo traté a los egipcios y qué prodigios hice yo entre ellos, y para que sepáis que yo soy Yahveh'.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

2 y para que cuentes a tus hijos y a tus nietos las cosas que yo hice en Egipto, y mis señales que hice entre ellos; y para que sepáis que yo soy Jehová.

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Éxodo 10:2
22 Referencias Cruzadas  

Mi Señor DIOS, ¡por eso eres tan grande! Todo lo que hemos escuchado con nuestros propios oídos nos lleva a una sola conclusión: tú eres el único Dios y no existe nadie como tú.


Dios mío, hemos escuchado hablar de ti, nuestros padres nos han contado las maravillas que hiciste en su época, en aquellos tiempos pasados.


Nos contaron cómo con tu poder arrancaste naciones, y plantaste a nuestros padres. Trituraste naciones, y los expulsaste de la tierra.


La gente dirá: «De veras los justos son recompensados; es verdad que hay un Dios que gobierna el mundo».


Dios mío, no me abandones aun cuando esté viejo y con canas, hasta que les cuente a las nuevas generaciones acerca de tu poder y de tu fortaleza.


Nosotros ya hemos escuchado esa historia y la conocemos muy bien; porque nuestros padres nos la contaron.


»Cuando en el futuro tu hijo te pregunte: “¿Qué es esto?”, le responderás: “Con su gran poder, el SEÑOR nos sacó de Egipto y nos liberó de la esclavitud.


Y así todos los egipcios van a saber que yo soy el SEÑOR cuando actúe gloriosamente contra el faraón, sus carros de batalla y su caballería.


Voy a hacer que el faraón se atreva a perseguirlos a ustedes. Entonces apareceré con gloria y gran poder. Los derrotaré a él y a su ejército. Así van a saber ellos que yo soy el SEÑOR». Entonces los israelitas hicieron tal como él les dijo.


Esto dice el SEÑOR: Ahora te vas a dar cuenta de que yo soy el SEÑOR. Con el bastón que tengo en mi mano voy a tocar el agua del Nilo y se convertirá en sangre.


En ese momento, cuando castigue a los egipcios y saque a mi pueblo de allá, los egipcios van a saber que yo soy el SEÑOR.


Entonces Aarón extendió su brazo sobre las aguas de Egipto, llegaron las ranas y cubrieron todo Egipto.


Son los que están vivos, los que tienen vida, quienes pueden darte gracias, como yo lo hago hoy. Los padres enseñan a sus hijos acerca de tu fidelidad.


Los hice impuros cuando ofrecieron como sacrificio especial a su primogénito, animal o humano. Hice esto para confundirlos y sorprenderlos. Entonces sabrían que yo soy el SEÑOR.


Pero a pesar de todo los llevé a la tierra que había prometido darles. Pero en cada monte alto que veían y bajo cada árbol verde ofrecían sacrificios a sus ídolos. Ahí ofrecían sus sacrificios de ira, quemaban incienso y vertían sus ofrendas líquidas.


Cuenten esto a sus hijos, y que ellos se lo cuenten a los suyos, y estos a la siguiente generación.


Padres, no hagan enojar a sus hijos sino edúquenlos con la disciplina y la enseñanza del Señor.


Pero sé cuidadoso en extremo para que no olvides lo que tus ojos han visto y no se borren de tu mente todos los días de tu vida. Enséñales todo esto a tus hijos y a los hijos de tus hijos.


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