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Eclesiastés 9:15 - Biblia Palabra de Dios para Todos

15 Pero en ese pueblo había un sabio que era pobre pero que usó su inteligencia para salvar al pueblo. Sin embargo, una vez acabado todo, se olvidaron del sabio pobre.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

15 y se halla en ella un hombre pobre, sabio, el cual libra a la ciudad con su sabiduría; y nadie se acordaba de aquel hombre pobre.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

15 Un hombre pobre pero sabio sabía cómo salvar la ciudad, y así la ciudad fue rescatada. Sin embargo, pasado el incidente, a nadie se le ocurrió darle las gracias.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

15 En la ciudad, sin embargo, había un hombre muy vivo, un hombre muy ordinario, y gracias a su astucia la ciudad se salvó. Pero como era un hombre muy ordinario, nadie pensó más en él.

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La Biblia Textual 3a Edicion

15 Y en ella se halla un hombre pobre pero sabio, el cual libra a la ciudad con su sabiduría. Sin embargo, nadie se acordaba de aquel hombre pobre.

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

15 Había allí un hombre pobre y sabio, el cual salvó la ciudad con su sabiduría. Pero luego nadie se acordó de aquel hombre pobre.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

15 y se halló en ella un hombre pobre, sabio, el cual libró la ciudad con su sabiduría; sin embargo, nadie se acordó de aquel hombre pobre.

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Eclesiastés 9:15
8 Referencias Cruzadas  

Pero el jefe de los coperos no se acordó de José, sino que se olvidó de él.


Entonces la mujer les habló de manera muy inteligente a todos los habitantes de la ciudad. El pueblo le cortó la cabeza a Sabá hijo de Bicrí y se la arrojaron a Joab sobre la muralla. Joab tocó la trompeta y el ejército salió de la ciudad. Los soldados regresaron a casa y Joab regresó a Jerusalén, donde estaba el rey.


El sabio logra conquistar una ciudad defendida por gente fuerte y destruir las murallas de los que confiaban en ellas.


Tanto el sabio como el tonto van a morir y nadie se acordará de ninguno de ellos. En el futuro, la gente se olvidará de todo lo que hicieron, así que tanto el sabio como el tonto vienen a ser lo mismo.


Es preferible ser joven pobre pero sabio que rey viejo pero necio, porque este último ya no oye consejos.


La sabiduría da fortaleza, un sabio vale más que diez alcaldes.


También vi funerales de personas malvadas en lugares religiosos especiales, pero las personas que habían hecho lo correcto fueron olvidadas en la ciudad. Eso no tiene sentido.


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