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Eclesiastés 10:8 - Biblia Palabra de Dios para Todos

8 El que cava un hoyo, caerá en él; el que derriba una pared, será mordido por una serpiente.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

8 El que hiciere hoyo caerá en él; y al que aportillare vallado, le morderá la serpiente.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

8 Cuando cavas un pozo, puedes caerte en él. Cuando derrumbas una pared vieja, puede morderte una serpiente.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

8 El que cava un hoyo, se puede caer en él; el que derriba un muro, puede ser que lo muerda la serpiente;'

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La Biblia Textual 3a Edicion

8 El que cava un hoyo caerá en él, Y al que rompa el cerco lo morderá una serpiente.

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

8 Quien cava una fosa caerá en ella, a quien destruye una tapia le morderá una serpiente.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

8 El que cava un hoyo caerá en él; y al que rompe el vallado, lo morderá la serpiente.

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Eclesiastés 10:8
13 Referencias Cruzadas  

Al ver Ajitofel que los israelitas no habían seguido su consejo, ensilló un asno y se fue a su pueblo natal. Después de dejar en orden sus asuntos familiares, se ahorcó. Y murió y fue sepultado en la tumba de su padre.


Los diez jóvenes soldados que eran compañeros de batalla de Joab rodearon a Absalón y lo mataron.


Así que clavaron a Amán en la estaca que él había preparado para Mardoqueo y con eso el rey calmó su ira.


Mis enemigos me habían puesto una trampa, alistaron una red para atraparme, cavaron una fosa para que yo cayera en ella, pero ellos cayeron en su propia trampa. Selah


El practicar la justicia salva al que es honesto; los que engañan quedan atrapados en su codicia.


El que abra un hoyo, caerá en él; al que tire una piedra, le caerá encima.


El que mueve grandes piedras, sale lastimado; el que corta árboles, corre peligro de que le caigan encima.


Será algo así como cuando alguien huye de un león y se encuentra con un oso. O como cuando uno entra a su casa, se recuesta contra la pared y lo muerde una serpiente.


Si suben hasta la cima del monte Carmelo, hasta allá llegaré para traerlos. Si se esconden de mí en el fondo del océano, mandaré al monstruo marino para destrozarlos.


Abimélec fue a Ofra, a la casa de su papá, y mató al mismo tiempo a todos sus hermanos, los 70 hijos de Yerubaal. Solamente Jotán, el hijo menor, pudo esconderse y salvarse.


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