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Apocalipsis 18:4 - Biblia Palabra de Dios para Todos

4 Después oí otra voz del cielo que decía: «Pueblo mío, sal de esa ciudad para que no compartas sus pecados. Así no sufrirás ninguno de los desastres que llegarán a ella.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

4 Y oí otra voz del cielo, que decía: Salid de ella, pueblo mío, para que no seáis partícipes de sus pecados, ni recibáis parte de sus plagas;

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Biblia Nueva Traducción Viviente

4 Después oí otra voz que clamaba desde el cielo: «Pueblo mío, salgan de ella. No participen en sus pecados o serán castigados junto con ella.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

4 Oí otra voz que venía del cielo y decía: 'Aléjate de ella, pueblo mío, no sea que te hagas cómplice de su maldad y tengas que compartir sus castigos;'

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La Biblia Textual 3a Edicion

4 Y oí otra voz procedente del cielo, que decía: ¡Salid de ella pueblo mío,° para que no seáis partícipes de sus pecados ni recibáis parte de sus plagas!°

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

4 Oí otra voz que venía del cielo y decía: ' Salid, pueblo mío, de ella, para que no os hagáis cómplices de sus pecados ni partícipes de sus plagas.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

4 Y oí otra voz del cielo, que decía: Salid de ella, pueblo mío, para que no seáis partícipes de sus pecados, y para que no recibáis de sus plagas;

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Apocalipsis 18:4
16 Referencias Cruzadas  

Entonces Lot salió y les dijo a los esposos de sus hijas: —Levántense y abandonen este lugar, porque el SEÑOR va a destruir la ciudad pronto. Pero sus yernos pensaron que estaba bromeando.


Haces amistad con ladrones y te juntas con los que cometen adulterio.


¡Salgan de Babilonia! ¡Huyan de Caldea! Proclámenlo con gritos de alegría, díganlo, divúlguenlo hasta lo más remoto de la tierra. Digan: «El SEÑOR ha salvado a su siervo Jacob».


Salgan, salgan, salgan de ahí. No toquen nada impuro. Ustedes, los que cargan los utensilios del SEÑOR, salgan por en medio, purifíquense.


»Huyan de Babilonia, salgan de ese país. Sean como los machos cabríos que guían a las ovejas.


»Pueblo mío, vete de allí, y que cada uno salve su vida de la ira ardiente del SEÑOR.


Ustedes que han escapado del combate, corran, no se queden ahí. No importa lo lejos que estén, piensen en el SEÑOR y no se olviden de Jerusalén».


»¡Huyan de Babilonia! ¡Sálvese quien pueda! No se hagan matar por el pecado de ella. Es hora de la venganza del SEÑOR, él le dará su merecido.


»“Intentamos curarla, pero no ha sanado. Abandonémosla y vuelva cada uno a su tierra porque su castigo ha llegado hasta los cielos, se elevó hasta las nubes”.


Ustedes dicen: “Si hubiéramos vivido en el tiempo de nuestros antepasados, no hubiéramos sido sus cómplices en el asesinato de los profetas”.


Y por eso dice el Señor: «Salgan de entre esa gente y sepárense de ellos. No toquen nada impuro y yo los aceptaré».


Ten mucho cuidado antes de imponer las manos sobre alguien, para no participar en los pecados de otros. Mantente puro siempre.


El que le dé la bienvenida participa en sus malas acciones.


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