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2 Tesalonicenses 1:9 - Biblia Palabra de Dios para Todos

9 El castigo para ellos será una destrucción que durará para siempre; no disfrutarán de la presencia del Señor ni de su gran poder.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

9 los cuales sufrirán pena de eterna perdición, excluidos de la presencia del Señor y de la gloria de su poder,

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Biblia Nueva Traducción Viviente

9 Serán castigados con destrucción eterna, separados para siempre del Señor y de su glorioso poder.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

9 Serán condenados a la perdición eterna, lejos del rostro del Señor y de su Gloria irresistible.

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La Biblia Textual 3a Edicion

9 los cuales pagarán la pena de eterna perdición, excluidos de la presencia del Señor, y de su glorioso poder;

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

9 Estos tales padecerán el castigo de la ruina eterna, alejados de la presencia del Señor y de la gloria de su poder,

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

9 los cuales serán castigados con eterna destrucción de la presencia del Señor, y de la gloria de su poder,

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2 Tesalonicenses 1:9
38 Referencias Cruzadas  

En medio de un ventarrón retumbaba la voz del SEÑOR Dios que caminaba por el jardín. Entonces al oírlo, el hombre y la mujer se escondieron del Señor Dios entre los árboles del jardín.


Caín salió de su encuentro con el SEÑOR y se fue a vivir en una tierra llamada Nod, al oriente del Edén.


Le dicen a Dios: “¡Aléjate de nosotros! No queremos seguir tus caminos.


Ellos le habían dicho a Dios que los dejara en paz. Le decían al Todopoderoso que no necesitaban de él.


Tú me enseñas el camino que lleva a la vida. Hay mucha alegría en tu presencia; a tu derecha hay placeres que duran para siempre.


No me alejes de ti; ni me quites tu santo Espíritu.


Pero que los rebeldes y pecadores sean destruidos todos juntos; y que desaparezcan los que abandonan al SEÑOR.


Métanse entre las rocas, cúbranse de tierra, escóndanse de la presencia terrible del SEÑOR y de su gloriosa majestad.


Váyanse a las cuevas de las rocas y a los hoyos en la tierra, lejos de la presencia terrible del SEÑOR y de su gloriosa majestad. Cuando se levanta, hace temblar la tierra.


La humanidad se meterá en las cuevas de las rocas y en los huecos de las peñas, tratando de alejarse de la presencia terrible del SEÑOR y de su gloriosa majestad. Eso sucederá cuando él haga temblar la tierra.


Los pecadores de Sion están temerosos. El temor se ha apoderado de los que no respetan a Dios». Ellos dicen: «¿Quién de nosotros puede vivir eternamente en fuego consumidor? ¿Quién de nosotros puede vivir eternamente en una hoguera?»


«Ellos saldrán a ver los cadáveres de la gente que se rebeló contra mí, porque el gusano que los consume no morirá y el fuego que los devora no se apagará. Serán algo repulsivo para toda la humanidad».


La gran cantidad de muertos que descansa bajo tierra se levantará. Algunos se irán a disfrutar de la vida eterna, y otros pasarán vergüenza y serán despreciados por siempre.


Porque el Hijo del hombre vendrá en la gloria de su Padre con sus ángeles y entonces dará a cada cual la recompensa que merece por lo que haya hecho.


Entonces el rey les dijo a sus siervos: “Átenlo de pies y manos y échenlo afuera, a la oscuridad. Ahí es donde la gente llorará y crujirá los dientes de dolor”.


»En esos días, la señal del Hijo del hombre se verá en el cielo. Entonces todas las familias de la tierra gritarán de miedo y verán al Hijo del hombre que vendrá sobre las nubes del cielo con poder y gran gloria.


»Luego les dirá a los que estén a su izquierda: “Aléjense de mí, malditos. Váyanse al fuego eterno que está preparado para el diablo y sus ángeles.


»Entonces esos irán al castigo eterno; pero los que hacen la voluntad de Dios irán a la vida eterna.


El Hijo del hombre tiene que morir tal como está escrito. Pero, ¡pobre de aquel que traicione y entregue al Hijo del hombre! Más le valdría no haber nacido.


Entonces les diré claramente: “Nunca los conocí, apártense de mí, porque ustedes se dedicaron a hacer el mal”.


Él les dice, “No sé de dónde son ustedes. Apártense de mí, porque ustedes se dedicaron a hacer el mal”.


Después, Jesús lo encontró en el área del templo y le dijo: —Mira, estás sano. Así que no peques más o te pasará algo peor.


Él dijo: «El SEÑOR vino del Sinaí y resplandeció para nosotros desde Seír. Él brilló desde el monte Parán y con él estaban 10 000 santos; a su derecha estaban sus soldados poderosos.


Ellos viven de una manera que los está llevando a la destrucción. Ellos quitaron a Dios y lo reemplazaron por sus propios bajos deseos. Presumen de hacer lo que debería darles vergüenza y solo tienen la mirada puesta en las cosas terrenales.


Cuando la gente diga: «Estamos en paz y a salvo», la destrucción vendrá de repente así como le vienen de repente los dolores a una mujer a punto de dar a luz, nadie podrá escapar.


Entonces aparecerá ese hombre maligno y el Señor Jesús lo matará de un solo soplo y lo destruirá con el esplendor de su llegada.


Mientras tanto, esperamos ver la gloria de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo. Aguardamos ese día feliz,


¿Qué creen que le pasará al que desprecia al Hijo de Dios? Es seguro que recibirá mayor castigo por considerar la sangre de Cristo una porquería. Esa sangre que estableció el nuevo pacto lo había purificado de sus pecados. Por eso recibirá un castigo peor por insultar al Espíritu que nos muestra el generoso amor de Dios.


Esos falsos maestros, son como ríos sin agua y como nubes a las que se lleva el viento. Dios los ha destinado a un lugar en la más negra oscuridad.


Esa misma palabra de Dios es la que sostiene la tierra y los cielos que ahora existen, hasta que llegue el momento de su destrucción con el fuego en el día del juicio. Ese día también serán destruidos todos los que no tienen temor de Dios.


Así como todos pueden ver la espuma sucia de las fuertes olas del mar, todos pueden ver las cosas vergonzosas que ellos hacen. Su destino es igual al de una estrella fugaz que pasa por el cielo y desaparece en la más negra oscuridad.


Después, vi un gran trono blanco y al que estaba sentado en él. Los cielos y la tierra desaparecieron.


Luego, la Muerte y el Hades fueron arrojados al lago de fuego, que es la segunda muerte.


Pero los cobardes, los que renunciaron a su fe, los abominables, los asesinos, los que cometen pecados sexuales, los que practican la brujería, los que adoran ídolos y todos los mentirosos, tendrán un lugar en el lago de fuego y azufre. Esta es la segunda muerte».


Afuera de la ciudad quedarán los perversos: los que practican la brujería, los que cometen pecados sexuales, los asesinos, los que adoran falsos dioses y todos a los que les gustan e inventan mentiras.


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