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2 Reyes 13:7 - Biblia Palabra de Dios para Todos

7 El rey de Siria derrotó al ejército de Joacaz y destruyó casi todo. Joacaz quedó tan solo con 50 hombres de caballería, 10 carros de combate y 10 000 hombres de infantería. Los soldados de Joacaz eran como la paja esparcida por el viento en el tiempo de la trilla del grano.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

7 Porque no le había quedado gente a Joacaz, sino cincuenta hombres de a caballo, diez carros, y diez mil hombres de a pie; pues el rey de Siria los había destruido, y los había puesto como el polvo para hollar.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

7 Finalmente, el ejército de Joacaz quedó reducido a cincuenta conductores de carros de guerra, diez carros de guerra y diez mil soldados de infantería. El rey de Aram había matado a los demás, pisoteándolos como al polvo debajo de sus pies.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

7 De todo su ejército sólo le quedaron a YoAjaz cincuenta soldados de caballería, diez carros y diez mil soldados de infantería, pues el rey de Aram lo había aplastado y reducido a polvo.

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La Biblia Textual 3a Edicion

7 Aunque a Joacaz no le habían quedado sino cincuenta jinetes, diez carros y diez mil hombres de infantería, pues el rey de Siria los había destruido y los había puesto como polvo de la trilla.

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

7 Por eso no le quedó a Joacaz más ejército que cincuenta jinetes, diez carros y diez mil infantes, porque el rey de Aram los había destruido y los había dejado como polvo de trilla.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

7 Porque no le había quedado gente a Joacaz, sino cincuenta hombres de a caballo, y diez carros y diez mil hombres de a pie; pues el rey de Siria los había destruido, y los había puesto como polvo para hollar.

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2 Reyes 13:7
17 Referencias Cruzadas  

Dispersé a mis enemigos como el polvo de la tierra. Los pisoteé como al barro en las calles.


Así que Acab juntó a los 232 ayudantes jóvenes de los funcionarios del gobierno y a todo el ejército de Israel. Eran en total 7000 hombres.


También los israelitas habían preparado y equipado su ejército y salieron a enfrentarse contra el ejército sirio. Hicieron su campamento frente a los de Siria. Comparado con las fuerzas del enemigo, Israel parecía como dos manadas pequeñas de cabras, mientras que los soldados arameos eran tantos que cubrían la tierra.


Por aquel tiempo, el SEÑOR comenzó a quitar partes del territorio de Israel. Jazael, rey de Siria, derrotó a los israelitas en todas las fronteras de Israel.


Las grandes cosas que hizo Joacaz están escritas en Las crónicas de los reyes de Israel.


Jazael le preguntó: —Señor, ¿por qué lloras? Eliseo le contestó: —Lloro porque yo sé el mal que le vas a hacer a los israelitas. Incendiarás sus ciudades fortificadas. Matarás a filo de espada a sus jóvenes y a sus bebés y abrirás los vientres de las mujeres embarazadas.


Dispersé a mis enemigos como el viento dispersa el polvo. Los lancé lejos como al barro en las calles.


»Ahora, haz un tratado con mi señor, el rey de Asiria. Te daré 2000 caballos si puedes conseguir jinetes que los monten.


¿Quién despertó desde el oriente a aquel que sale victorioso en todas partes? El SEÑOR puso en sus manos las naciones, y los reyes se rinden ante él. Con su espada los convierte en polvo, y con su arco los dispersa como la paja.


Hay muchos pueblos en el valle de la decisión, porque se acerca el día del juicio del SEÑOR.


Me pondré en contra de ustedes y sus enemigos los derrotarán. Los gobernarán aquellos que los odian y ustedes vivirán tan asustados que correrán aunque nadie los esté persiguiendo.


Así dice el SEÑOR: «No les perdonaré a los de Damasco tantos crímenes que han cometido, hasta usaron sus trillos de hierro para destruir a la gente de Galaad.


»Envié plagas terribles como hice con Egipto. Hice que sus jóvenes murieran en batallas junto con sus caballos. Hice que ustedes sintieran el mal olor de su ejército, pero ustedes no regresaron a mí. Es lo que dice el SEÑOR.


Entonces Samuel se levantó y se fue de Guilgal. Saúl y el resto del ejército salieron de Guilgal rumbo a Guibeá de Benjamín. Saúl contó a los hombres que todavía estaban con él y eran 600.


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