2 Pedro 1:19 - Biblia Palabra de Dios para Todos19 Podemos confiar por completo en lo que dijeron los profetas y está muy bien que ustedes sigan cuidadosamente sus palabras. Sus profecías son como una lámpara que alumbra en la oscuridad hasta que llegue el amanecer en el que Cristo, como la estrella de la mañana, les traerá nueva luz al corazón. Ver CapítuloMás versionesBiblia Reina Valera 196019 Tenemos también la palabra profética más segura, a la cual hacéis bien en estar atentos como a una antorcha que alumbra en lugar oscuro, hasta que el día esclarezca y el lucero de la mañana salga en vuestros corazones; Ver CapítuloBiblia Nueva Traducción Viviente19 Debido a esa experiencia, ahora confiamos aún más en el mensaje que proclamaron los profetas. Ustedes deben prestar mucha atención a lo que ellos escribieron, porque sus palabras son como una lámpara que brilla en un lugar oscuro hasta que el Día amanezca y Cristo, la Estrella de la Mañana, brille en el corazón de ustedes. Ver CapítuloBiblia Católica (Latinoamericana)19 A consecuencia de esto creemos más firmemente en el mensaje de los profetas, y deben tenerlo como una lámpara que luce en un lugar oscuro, hasta que se levante el día y el lucero de la mañana brille en sus corazones. Ver CapítuloLa Biblia Textual 3a Edicion19 Tenemos también la palabra profética, la más segura, a la cual hacéis bien en estar atentos como a una antorcha que alumbra en lugar oscuro hasta que el día amanezca, y el lucero de la mañana salga en vuestros corazones; Ver CapítuloBiblia Serafín de Ausejo 197519 Nos confirma así la palabra profética, a la que hacéis bien en prestar atención, como a lámpara que brilla en lugar oscuro, hasta que despunte el día y salga el lucero de la mañana en vuestro corazón. Ver CapítuloBiblia Reina Valera Gómez (2023)19 Tenemos además la palabra profética más segura, a la cual hacéis bien de estar atentos como a una lámpara que alumbra en lugar oscuro hasta que el día esclarezca, y la estrella de la mañana salga en vuestros corazones; Ver Capítulo |
¿Quién nos avisó de esto desde el principio para que nosotros pudiéramos saberlo? ¿Quién lo dijo antes de que sucediera para que nosotros digamos: “Se cumplió lo que él dijo”? En realidad, nadie lo dijo. De verdad que nadie lo había oído. De hecho, nadie escuchó que ustedes lo dijeran. Antes de que sucediera,