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2 Crónicas 16:7 - Biblia Palabra de Dios para Todos

7 En ese tiempo el vidente Jananí fue a ver a Asá, rey de Judá, y le dijo: «Debido a que depositaste tu confianza en el rey de Siria en lugar de confiar en el SEÑOR tu Dios, el ejército de Siria se te ha escapado de las manos.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

7 En aquel tiempo vino el vidente Hanani a Asa rey de Judá, y le dijo: Por cuanto te has apoyado en el rey de Siria, y no te apoyaste en Jehová tu Dios, por eso el ejército del rey de Siria ha escapado de tus manos.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

7 En ese tiempo, Hananí el vidente fue a ver al rey Asa y le dijo: «Por cuanto pusiste tu confianza en el rey de Aram en lugar de confiar en el Señor tu Dios, perdiste la oportunidad de destruir al ejército del rey de Aram.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

7 En aquel tiempo el vidente Janani fue donde Asá, rey de Judá, y le dijo: 'Porque te has apoyado en el rey de Aram y no en Yavé, tu Dios, por eso se ha escapado de tu mano el ejército del rey de Aram.

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La Biblia Textual 3a Edicion

7 En aquel tiempo el vidente Hanani fue a Asa, rey de Judá, y le dijo: Por cuanto te has apoyado en el rey de Siria, y no te has apoyado en YHVH tu Dios, por eso el ejército del rey de Siria escapó de tu mano.

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

7 En aquel tiempo, Jananí, el vidente se presentó a Asá, rey de Judá, y le dijo: 'Por haberte apoyado en el rey de Aram y no haberte apoyado en Yahveh, tu Dios, se ha escapado de tus manos el ejército del rey de Aram.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

7 En aquel tiempo el vidente Hanani vino a Asa, rey de Judá, y le dijo: Por cuanto te has apoyado en el rey de Siria, y no te apoyaste en Jehová tu Dios, por eso el ejército del rey de Siria ha escapado de tus manos.

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2 Crónicas 16:7
19 Referencias Cruzadas  

Asá también le mandó este mensaje: «Hagamos un pacto de paz como el que tuvieron mi papá y el tuyo. Te envío regalos de plata y oro. No mantengas más tu pacto con Basá, rey de Israel, para que salga de mi país y nos deje tranquilos».


Entonces el SEÑOR le dio este mensaje a Jehú hijo de Jananí, dirigido a Basá:


Así que el SEÑOR mandó un mensaje en contra de Basá y su familia por medio de Jehú el profeta. Basá hizo mucha maldad contra el SEÑOR y lo hizo enojar porque cometió los mismos pecados que la familia de Jeroboán que estuvo antes de él y por los cuales Dios destruyó a toda esa familia.


Ezequías confiaba en el SEÑOR, Dios de Israel. No hubo nadie como él entre todos los reyes de Judá antes o después de él.


recibiendo la ayuda de Dios en sus luchas. Dios les permitió derrotar a los agarenos y a sus aliados porque tenían plena confianza en él y le pidieron ayuda.


Así que en esa ocasión los israelitas fueron derrotados, y los de Judá ganaron porque dependieron del SEÑOR, Dios de sus antepasados.


Asá le pidió así ayuda al SEÑOR su Dios: «SEÑOR, para ti no importa si somos muchos o somos pocos cuando decides ayudarnos. Por tanto, ayúdanos, SEÑOR, Dios nuestro, porque confiamos en ti y en tu nombre vamos contra este ejército numeroso. Tú, SEÑOR, eres nuestro Dios, no permitas que ningún ser humano te oponga resistencia».


Entonces el rey Asá tomó a todo Judá y se llevó las piedras y la madera con que Basá había estado fortificando a Ramá y fortificó con ellas Gueba y Mizpa en Judá.


pero el vidente Jehú hijo de Jananí le dijo al rey Josafat: «¿Por qué ayudas al perverso y haces amistad con los enemigos del SEÑOR? Debido a eso el SEÑOR está enojado contigo.


Josafat fue bueno como lo fue su papá e hizo todo lo que el SEÑOR consideraba correcto.


El resto de los hechos de Josafat, de principio a fin, está escrito en La historia de Jehú hijo de Jananí que están incluidas en El libro de los reyes de Israel.


Los sirios habían llegado con un pequeño ejército, pero el SEÑOR les dio la victoria sobre el ejército de Joás, que era muy numeroso. Eso sucedió así porque habían abandonado al SEÑOR, Dios de sus antepasados. Este fue el castigo bien merecido que sufrió Joás.


Qué mal les irá a los que bajan hasta Egipto a pedir ayuda. Confían en la gran cantidad de sus caballos y carros de combate, y en la fuerza de los jinetes. Pero no toman en cuenta al Santo de Israel; no buscan al SEÑOR.


Cada uno será como un refugio contra el viento, como un lugar seguro contra la tormenta, como ríos en un sitio seco, como la sombra de una roca grande en un lugar desértico.


Entonces vino el profeta Isaías a Ezequías y le dijo: —¿Qué dijeron estos hombres y de dónde vinieron? Ezequías le respondió: —Ellos vinieron de muy lejos, de Babilonia. Luego Isaías le dijo:


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