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2 Corintios 12:1 - Biblia Palabra de Dios para Todos

1 Yo sé que uno no gana nada con enorgullecerse de sí mismo, pero tengo que hablarles de las visiones y revelaciones que he recibido del Señor.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

1 Ciertamente no me conviene gloriarme; pero vendré a las visiones y a las revelaciones del Señor.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

1 Mi jactancia no servirá de nada, sin embargo, debo seguir adelante. A mi pesar contaré acerca de visiones y revelaciones que provienen del Señor.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

1 De nada sirve alabarse; pero si hay que hacerlo, iré a las visiones y revelaciones del Señor.

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La Biblia Textual 3a Edicion

1 Ciertamente gloriarse no es provechoso, aunque es necesario. Vendré, pues, a las visiones y revelaciones del Señor:

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

1 ¿Hay que gloriarse? Pues, aunque de nada sirve, vendré a visiones y revelaciones del Señor.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

1 Ciertamente no me conviene gloriarme; mas vendré a las visiones y a las revelaciones del Señor.

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2 Corintios 12:1
26 Referencias Cruzadas  

A la misma vez, en la visión inspirada por el Espíritu de Dios, el Espíritu me levantó y me llevó a la tierra de los caldeos, donde estaban los exiliados. Luego la visión desapareció.


él les dijo: «Escuchen mis palabras: »Cuando hay un profeta entre ustedes, yo, el SEÑOR, me comunico con él en visión, le hablo en sueños.


Pero les digo la verdad: es mejor que me vaya porque si no, el Consejero no vendrá a ustedes. En cambio, si me voy, se lo voy a enviar.


Caifás era el que les había dicho a los líderes judíos que era mejor que un hombre muriera por todo el pueblo.


Una noche, el Señor le dijo a Pablo en una visión: «No tengas miedo; sigue hablándole a la gente y no te calles,


A la noche siguiente, el Señor se le apareció a Pablo y le dijo: «¡Sé valiente! Tú has dado testimonio acerca de mí en Jerusalén y tendrás que ir también a Roma a hacer lo mismo».


Se dice: «Todo está permitido», pero no todo es bueno. «Todo está permitido», pero no todo es beneficioso.


Entonces, hermanos ¿en qué les ayudo si les hablo en lenguas? Solo les sirvo de ayuda si les hablo por medio del don de revelación, de conocimiento, de profecía o de enseñanza.


Tal vez sea cierto lo que dicen: «Soy libre de hacer lo que quiera», pero no todo conviene. Aun si puedo hacer lo que quiera, no debo permitir que nada me domine.


He estado hablando como un tonto, pero ustedes me han obligado a hacerlo. Ustedes son los que deberían hablar bien de mí. Aunque yo no sea nada, tampoco soy en nada inferior a esos superapóstoles.


Yo podría presumir de ese hombre, pero no de mí mismo, excepto de mis debilidades.


No quiero que su opinión sobre mí se vea influenciada por las extraordinarias revelaciones que recibí del Señor. Por eso el Señor me dio una dolencia: un mensajero de Satanás, enviado a torturarme para que no me vuelva demasiado orgulloso.


Pero el Señor me dijo: «Mi bondad es todo lo que necesitas, porque cuando eres débil, mi poder se hace más fuerte en ti». Por eso me alegra presumir de mi debilidad, así el poder de Cristo vivirá en mí.


Les doy mi consejo sobre este asunto: pienso que ahora les conviene aprovechar esta oportunidad ya que hace un año ustedes fueron los primeros en dar, e incluso fueron los primeros que quisieron hacerlo.


No recibí este mensaje de los seres humanos ni tampoco ellos me lo enseñaron, lo recibí cuando Jesucristo se me apareció.


Fui a Jerusalén porque Dios me mostró que debía volver. Allí, tuve una reunión en privado con los líderes de la iglesia. Les expliqué el mensaje de salvación que anuncio a los que no son judíos. Quería asegurarme de que el trabajo que ya había hecho y que estaba haciendo no era trabajo perdido.


Por revelación, él me dio a conocer su plan secreto, como antes les escribí brevemente.


Lo que anunciamos ahora es un mensaje del Señor. Los que estemos vivos cuando regrese el Señor, nos iremos con él, pero los que ya hayan muerto irán antes de los que estén vivos.


También sabemos que el Hijo de Dios ha venido y nos ha dado el entendimiento para conocer al único Dios verdadero. Nosotros lo conocemos, pues estamos en su Hijo Jesucristo. Él es el verdadero Dios y la vida eterna.


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