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1 Samuel 17:37 - Biblia Palabra de Dios para Todos

37 El SEÑOR me salvó del león y del oso, y también me salvará de este filisteo. Saúl le dijo a David: —Ve y que el SEÑOR te acompañe.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

37 Añadió David: Jehová, que me ha librado de las garras del león y de las garras del oso, él también me librará de la mano de este filisteo. Y dijo Saúl a David: Ve, y Jehová esté contigo.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

37 ¡El mismo Señor que me rescató de las garras del león y del oso me rescatará de este filisteo! Así que Saúl por fin accedió: —Está bien, adelante. ¡Y que el Señor esté contigo!

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Biblia Católica (Latinoamericana)

37 David dijo además: 'De la misma manera que Yavé me ha librado de las garras del león y de las zarpas del oso, así también me librará de las manos de ese filisteo'. Entonces Saúl dijo a David: 'Anda y que Yavé esté contigo'.

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La Biblia Textual 3a Edicion

37 Y añadió David: YHVH, quien me ha librado de la garra del león y de la garra del oso, Él también me librará de la mano de este filisteo. Entonces Saúl dijo a David: Ve, y YHVH sea contigo.

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

37 Y añadió David: 'Yahveh, que me ha librado de las garras del león y del oso, me librará de las manos de ese filisteo'. Dijo entonces Saúl a David: 'Vete, y que Yahveh sea contigo'.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

37 Y añadió David: Jehová que me ha librado de las garras del león y de las garras del oso, Él también me librará de la mano de este filisteo. Y dijo Saúl a David: Ve, y Jehová sea contigo.

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1 Samuel 17:37
21 Referencias Cruzadas  

Esfuérzate y luchemos con valentía por nuestro pueblo y las ciudades de nuestro Dios y que SEÑOR haga su voluntad».


»Entonces, hijo mío, que el SEÑOR te guíe para que puedas construir el templo del SEÑOR tu Dios, tal como él lo ha dicho.


que trabajan el oro, la plata, el bronce y el hierro. Así pues, ¡levántate y manos a la obra! Que el SEÑOR esté contigo».


Me refugio en el SEÑOR. Por qué me preguntan: «¿No sería mejor que huyas y te escondas, saltando a la montaña como ave pequeña?


El SEÑOR está conmigo, y por eso no tengo miedo. ¿Qué daño me puede hacer el ser humano?


Cuando te pedí ayuda, tú me respondiste; me diste ánimo y renovaste mis fuerzas.


Porque tú me ayudas, y a la sombra de tus alas canto de alegría.


Recuerdo las maravillas que hizo el SEÑOR, las que hizo hace mucho tiempo.


El Dios a quien servimos puede salvarnos de su castigo y del horno de fuego.


Te obedeceremos siempre tal y como le obedecimos a Moisés. Lo único que pedimos es que el SEÑOR tu Dios esté contigo como lo estuvo con Moisés.


Al rato Booz llegó de Belén y saludó a los trabajadores, diciendo: —¡Que el SEÑOR esté con ustedes! Y ellos respondieron: —¡Que el SEÑOR lo bendiga!


Así maté un león y un oso. ¡Y así mataré a ese filisteo pagano! Morirá por haberse burlado del ejército del Dios viviente.


Saúl vistió a David con su propia ropa. Le dio un casco de bronce y una coraza.


Si mi papá quiere hacerte daño, yo te lo haré saber. Te dejaré vivir a salvo. Que el SEÑOR me castigue si no hago lo que he dicho. Que el SEÑOR esté contigo como estuvo con mi papá.


¡No se atrapa una presa para luego dejarla ir! No se paga bien por mal. Que el SEÑOR te premie por ser bueno conmigo el día de hoy.


Entonces Saúl le dijo a David: —Que Dios te bendiga, David hijo mío. Tú harás grandes cosas y triunfarás. David partió y Saúl regresó a casa.


Después de esto, Samuel tomó una piedra, la puso entre Mizpa y Sen, y la llamó «Piedra de la liberación» porque dijo: «El SEÑOR nos ayudó hasta ahora».


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