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1 Samuel 12:3 - Biblia Palabra de Dios para Todos

3 aquí me tienen. Si he hecho algo malo, acúsenme ante el SEÑOR y ante su rey elegido. ¿Le robé a alguien su buey o su asno? ¿Le he hecho daño a alguien? ¿Alguna vez tomé dinero o un par de zapatos para hacer algo malo? Si he hecho alguna de esas cosas, la corregiré.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

3 Aquí estoy; atestiguad contra mí delante de Jehová y delante de su ungido, si he tomado el buey de alguno, si he tomado el asno de alguno, si he calumniado a alguien, si he agraviado a alguno, o si de alguien he tomado cohecho para cegar mis ojos con él; y os lo restituiré.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

3 Ahora testifiquen contra mí en presencia del Señor y ante su ungido. ¿A quién le he robado un buey o un burro? ¿Alguna vez he estafado a alguno de ustedes? ¿Alguna vez los he oprimido? ¿Alguna vez he aceptado soborno o he pervertido la justicia? Díganmelo y corregiré cualquier cosa incorrecta que haya hecho.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

3 digan, pues, y atestigüen ante Yavé y ante su elegido si he tomado el buey o el burro de alguno de ustedes. ¿Le he robado a alguien o lo he maltratado? ¿He aceptado algún regalo para callarme con respecto a la conducta de tal o cual? Estoy listo a devolverlo'.

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La Biblia Textual 3a Edicion

3 Heme aquí: testificad contra mí en presencia de YHVH y en presencia de su ungido: ¿De quién he tomado el buey o de quién he tomado asno? ¿A quién he extorsionado, o a quién he oprimido? ¿De mano de quién he aceptado presente para que mis ojos se cegaran? Y yo restituiré.

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

3 Aquí me tenéis. Atestiguad contra mí ante Yahveh y ante su ungido. ¿A quién quité yo el buey o el asno? ¿A quién oprimí? ¿A quién perjudiqué? ¿De quién acepté soborno para cerrar los ojos? Estoy dispuesto a restituiros'.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

3 Aquí estoy; atestiguad contra mí delante de Jehová y delante de su ungido, si he tomado el buey de alguno, o si he tomado el asno de alguno, o si he calumniado a alguien, o si he agraviado a alguno, o si de alguien he tomado cohecho por el cual haya cerrado mis ojos: y yo os restituiré.

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1 Samuel 12:3
29 Referencias Cruzadas  

Me he preocupado por vivir como el SEÑOR quiere que lo haga. Por eso no he hecho nada que pueda separarme de Dios.


Así que les ruego que les devuelvan hoy sus tierras, sus viñas, sus campos de olivo, sus casas y los intereses que se cobraron cada mes por la comida y el dinero que se les prestó».


el que no cobre intereses por un préstamo, y no se deje sobornar para causar daño a gente inocente. Solo el que lleve una vida así podrá estar siempre cerca de Dios.


»No codicies la casa de tu semejante, ni codicies su esposa, ni su esclavo, ni su esclava, ni su buey, ni su burro, ni nada de lo que él tenga».


Si lo que se robó ya sea un toro, un burro o una oveja, todavía está vivo, el ladrón pagará el doble.


»No aceptes sobornos, porque el soborno vuelve ciegos a los jueces y corrompe las decisiones judiciales que tienen que ver con gente inocente.


El que se da a la estafa trae problemas a su familia, pero el que rechaza el soborno vivirá.


En todos esos casos, el que los comete es culpable y tendrá que devolver lo que se robó, lo que se apropió con engaño, lo que estaba cuidando o lo que negó haber encontrado;


cumplirá el juramento. Tendrá que devolver todo a su dueño más una quinta parte del valor total, y lo hará el mismo día que lleve su sacrificio por concepto de multa.


Entonces Moisés se enojó mucho y le dijo al SEÑOR: —¡No aceptes su ofrenda! No les he quitado a ellos ni un asno ni les he hecho nada malo.


Ellos dijeron: —Del emperador. Entonces Jesús les dijo: —Den al emperador lo que es del emperador y a Dios lo que es de Dios.


Entonces Zaqueo se levantó y le dijo al Señor: —Mira, Señor, voy a dar a los pobres la mitad de todo lo que tengo, y si he engañado a alguien, le pagaré cuatro veces más.


Nunca he querido la plata ni el oro ni la ropa de nadie.


Ahora estoy listo para visitarlos por tercera vez, pero no seré una carga para ustedes. No busco lo que ustedes tienen, sino a ustedes mismos, porque no son los hijos los que tienen que ahorrar para sus padres, sino los padres para sus hijos.


No deberás juzgar injustamente ni mostrar favoritismo. No deberás aceptar soborno, porque el soborno ciega los ojos de la gente sabia y cambia lo que la gente buena quiere decir.


Ustedes y Dios son testigos de que cuando estuvimos con ustedes, los creyentes, nos comportamos de una manera santa, justa y honesta.


Ustedes saben que nosotros no hemos tratado de convencerlos hablando bien de ustedes. Tampoco queremos que nos den dinero. Dios es testigo de que no tenemos nada que ocultar.


Les ruego que cuiden el rebaño de Dios que ha sido puesto bajo su responsabilidad, y no lo hagan por obligación, sino de buena voluntad, como Dios quiere. Háganlo con entusiasmo y no por ganar dinero.


Samuel tomó un frasco de aceite y lo derramó sobre la cabeza de Saúl. Luego lo besó y le dijo: —El SEÑOR te ha elegido para ser jefe de su pueblo. Tú serás el líder del pueblo de Dios y lo salvarás de los enemigos que están a su alrededor. Aquí está la señal que lo comprobará:


Los israelitas contestaron: —¡No! Nunca nos hiciste nada malo; no nos engañaste ni nos robaste.


Samuel les dijo a los israelitas: —El SEÑOR y su rey elegido son testigos de lo que dijeron. Saben que no encontraron nada malo en mí. Y el pueblo respondió: —¡Sí! El SEÑOR es testigo.


Yo mismo pondré un sacerdote fiel que me escuchará y hará lo que yo quiero. Haré que siempre tenga descendientes y siempre servirá ante el rey que he elegido.


»Mire usted el pedazo de tela del borde de su manto que tengo en mi mano. Yo pude haberlo matado cuando lo corté, pero no lo hice. Entienda bien y sepa que yo no planeo nada contra usted. Yo no le he hecho nada y sin embargo usted me acecha y trata de matarme.


y les dijo a sus hombres: —¡Que el SEÑOR me libre de hacerle algo al rey! Saúl es a quien el SEÑOR eligió como rey. Yo no debo hacer nada contra él porque él es el elegido del SEÑOR.


David les dijo esto a sus hombres para contenerlos y no les permitió que le hicieran ningún daño a Saúl. Saúl salió de la cueva y se fue.


pero yo le ruego al SEÑOR que nunca me permita hacerle daño al rey que el SEÑOR eligió. Toma la lanza y la jarra de agua que están a la cabecera de Saúl y vámonos.


Pero David le dijo a Abisay: —¡No lo mates! ¡El que le haga daño al rey que el SEÑOR eligió será castigado!


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