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1 Samuel 1:18 - Biblia Palabra de Dios para Todos

18 Ana dijo: —Espero que usted tenga un buen concepto de mí. Luego Ana se fue, comió algo y se sintió mejor.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

18 Y ella dijo: Halle tu sierva gracia delante de tus ojos. Y se fue la mujer por su camino, y comió, y no estuvo más triste.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

18 —¡Oh, muchas gracias! —exclamó ella. Así que se fue, comenzó a comer de nuevo y ya no estuvo triste.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

18 Ella le dijo a su vez: '¡Ojalá tu sirvienta sea bien vista por ti!' Se levantó, comió, y su cara tenía otro aspecto.

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La Biblia Textual 3a Edicion

18 Ella dijo: ¡Halle tu sierva gracia ante tus ojos! Y la mujer se fue por su camino, y comió, y su semblante ya no fue como antes.°

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

18 Replicó ella: 'Que tu sierva alcance tu favor'. La mujer emprendió su camino; comió, y su semblante no fue ya como el de antes.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

18 Y ella dijo: Halle tu sierva gracia delante de tus ojos. Y la mujer siguió su camino, y comió, y no estuvo más triste.

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1 Samuel 1:18
11 Referencias Cruzadas  

Tengo ganado, burros, ovejas, esclavos y esclavas. Mi señor, te mando este mensaje para pedir que nos aceptes”».


Los mensajeros volvieron a donde estaba Jacob y le dijeron: —Fuimos a donde estaba tu hermano Esaú. Él y 400 hombres más saldrán a recibirte.


Entonces Esaú dijo: —Entonces te voy a dejar algunos de mis hombres para que te ayuden. Pero Jacob dijo: —¿Para qué? Ya es suficiente con lo amable que ha sido mi señor.


Esaú preguntó: —¿Qué sentido tenía mandar todos esos grupos con los que me encontré? Jacob respondió: —Esos eran para que me aceptaras, mi señor.


Este pobre hombre pidió ayuda al SEÑOR, él me escuchó y me sacó de todos mis peligros.


Así que anda ahora, come, bebe, disfruta y sé feliz. Tranquilo, que Dios aprueba eso.


Hasta ahora ustedes no han pedido nada en mi nombre. Pidan y recibirán para que así estén llenos de alegría.


Que Dios, quien da esperanza, los llene de toda alegría y paz a ustedes que tienen fe en él. Así tendrán tanta esperanza que llegará a otros por el poder del Espíritu Santo.


Ella contestó: —Usted ha sido muy amable conmigo, me ha hecho sentir bienvenida, y eso que ni siquiera soy una de sus siervas.


Un día, Rut, la moabita, le dijo a Noemí: —Voy a buscar a alguien que sea bueno conmigo y me deje recoger las espigas de cebada que los trabajadores dejan en el campo. Entonces Noemí le respondió: —Sí, ve y hazlo, hija mía.


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