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Juan 3:2 - Biblia Pablo Besson (Nuevo Testamento)

2 Este vino a Jesús de noche, y díjole: Rabí sabemos que de parte de Dios has venido por maestro, porque nadie puede hacer estas señales que tú haces, si no estuviera Dios con él.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

2 Este vino a Jesús de noche, y le dijo: Rabí, sabemos que has venido de Dios como maestro; porque nadie puede hacer estas señales que tú haces, si no está Dios con él.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

2 Una noche, fue a hablar con Jesús: —Rabí —le dijo—, todos sabemos que Dios te ha enviado para enseñarnos. Las señales milagrosas que haces son la prueba de que Dios está contigo.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

2 Rabbí, sabemos que has venido de parte de Dios como maestro, porque nadie puede hacer señales milagrosas como las que tú haces, a no ser que Dios esté con él.

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La Biblia Textual 3a Edicion

2 Éste vino a Él de noche, y le dijo: Rabbí, sabemos que has venido de Dios como maestro; porque nadie puede hacer estas señales que Tú haces, si no está Dios con Él.

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

2 Éste fue de noche a ver a Jesús y le dijo: ' Rabbí, nosotros lo sabemos: tú has venido de parte de Dios en calidad de maestro. Porque nadie puede hacer esas señales que tú haces, si Dios no está con él'.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

2 Este vino a Jesús de noche y le dijo: Rabí, sabemos que has venido de Dios por maestro; pues nadie puede hacer los milagros que tú haces, si no está Dios con él.

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Juan 3:2
30 Referencias Cruzadas  

Y le envían a los discípulos de ellos con los herodianos, diciendo: Maestro, sabemos que eres veraz, y que enseñas con verdad el camino de Dios, y que no te curas de nadie, pues no miras a persona humana.


y los saludos en las plazas, y rabíes ser llamados por los hombres.


Mas vosotros no seáis llamados rabíes, porque uno es de vosotros el maestro, el Cristo, y todos vosotros sois hermanos.


Y los llegados, le dicen: Maestro, sabemos que eres veraz, y no te da cuidado de nadie, porque no miras a la persona de los hombres, mas con verdad enseñas el camino de Dios. ¿Es lícito dar tributo a César o no? ¿Lo daremos o no daremos?


Volviéndose Jesús y observando a los que le seguían, les dice: ¿Qué buscáis? Ellos dijéronle: Rabí, (lo que interpretado quiere decir Maestro), ¿dónde moras?


mas si las hago, aunque a mi no me creáis, a las obras creed para que sepáis y creáis que en mí está el Padre y yo en él.


Por tantas señales que había hecho delante de ellos, no creían en él,


¿No crees que yo soy en el Padre y el Padre en mí? Las palabras que yo os hablo, no las hablo de por mí mismo, mas el Padre que en mí mora, él hace las obras.


Si no hubiera hecho entre ellos las obras que ningún otro ha hecho, no tendrían culpa; mas ahora también han visto y han aborrecido a mí y a mi Padre.


Este principio de los milagros hizo Jesús, en Cana de Galilea, y manifestó su gloria, y creyeron en él sus discípulos.


Dícele Jesús: ¡María! Volviéndose ella, dícele: ¡Rabbouni, que quiere decir, ¡Maestro mío!


Y vinieron a Juan y dijéronle: Rabí, el que estaba contigo del otro lado del Jordán, a quien tú has dado testimonio, he aquí éste bautiza, y todos vienen a él.


Entre tanto le rogaban los discípulos: Rabí, come.


Mas yo tengo testimonio mayor que el de Juan, porque las obras que me ha dado el Padre a cumplir, esas obras que yo hago, dan testimonio de mí que el Padre me ha enviado;


y le seguía mucha gente, porque veían las señales que hacía en los enfermos,


Y muchos de la muchedumbre creyeron en él, y decían: El Cristo, cuando venga, ¿acaso hará más señales de las que éste hizo?


Decían pues algunos de los fariseos: No es éste hombre de Dios, porque no observa el sábado; otros decían: ¿Cómo puede un hombre pecador hacer tales señales? Y había disensión entre ellos.


a Jesús de Nazaret cómo le ungió Dios con espíritu santo y fuerza, el cual pasó haciendo bien y sanando a todos los que estaban dominados por el diablo, porque Dios era con él.


¡Varones israelitas! oíd estas palabras: A Jesús, el nazareno, varón demostrado por Dios a vosotros con fuerzas y prodigios y señales que hizo Dios por él en medio de vosotros, como vosotros mismos sabéis,


y los más de los hermanos confiados en el Señor por mis prisiones, se atreven tanto más a hablar sin temor la palabra de Dios;


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