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Apocalipsis 7:9 - Biblia Pablo Besson (Nuevo Testamento)

9 Después de estas cosas, vi, y he aquí una gran muchedumbre que nadie podía contar de toda nación y tribus y pueblos y lenguas, de pie delante del trono y delante del Cordero, vestidos de ropas blancas y con palmas en sus manos,

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

9 Después de esto miré, y he aquí una gran multitud, la cual nadie podía contar, de todas naciones y tribus y pueblos y lenguas, que estaban delante del trono y en la presencia del Cordero, vestidos de ropas blancas, y con palmas en las manos;

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Biblia Nueva Traducción Viviente

9 Después de esto vi una enorme multitud de todo pueblo y toda nación, tribu y lengua, que era tan numerosa que nadie podía contarla. Estaban de pie delante del trono y delante del Cordero. Vestían túnicas blancas y tenían en sus manos ramas de palmeras.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

9 Después de esto vi un gentío inmenso, imposible de contar, de toda nación y raza, pueblo y lengua, que estaban de pie delante del trono y del Cordero, vestidos con vestiduras blancas y con palmas en sus manos,

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La Biblia Textual 3a Edicion

9 Después de esto miré, y he aquí una gran multitud, la cual nadie podía contar, de toda nación y tribu, y pueblos y lenguas, que estaban en pie delante del trono y delante del Cordero, vestidos de ropas blancas, con palmas en sus manos.

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

9 Después miré y apareció una muchedumbre inmensa que nadie podía contar, de toda nación, tribus, pueblos y lenguas, que estaban de pie ante el trono y ante el Cordero, vestidos de túnicas blancas y con palmas en las manos.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

9 Después de estas cosas miré, y he aquí una gran multitud, la cual ninguno podía contar, de todas las naciones y tribus y pueblos y lenguas, que estaban delante del trono y en la presencia del Cordero, vestidos de ropas blancas, y palmas en sus manos;

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Apocalipsis 7:9
41 Referencias Cruzadas  

Al ser juntados millares de gentes, de suerte que se pisaban los unos a los otros, comenzó a decir a sus discípulos: Primeramente guardaos de la levadura de los fariseos, la cual es la hipocresía.


Velad, pues, en todo tiempo, orando que seáis juzgados dignos de escapar a todas estas cosas que han de venir, y de estar en pie delante del hijo del hombre.


tomaron los ramos de las palmas y salieron al encuentro de él, y clamaron: ¡Hosanna! Bendecido el que viene en nombre del Señor, el rey de Israel.


Si en efecto tú fuiste cortado del por naturaleza acebuche y, contra naturaleza, fuiste injertado en el buen olivo, cuanto más éstos, que lo son por naturaleza, serán injertados en el propio olivo.


Por eso tomad toda la armadura de Dios para que podáis resistir en el día malo y, llevando todo a cabo, estar de pie.


Por eso también de uno y eso de un amortecido, fueron engendrados como las estrellas del cielo en multitud y como el arena innumerable a la orilla del mar.


Mas os habéis llegado al monte Sión, a ciudad del Dios viviente, a Jerusalem celestial, a millares de ángeles, a concurso


Y el séptimo ángel tocó la trompeta, y hubo grandes voces en el cielo diciendo: Vino el reino del mundo a ser del Señor nuestro y de su Cristo y reinará por los siglos de los siglos (Dan. 7:13,22).


Y ningún anatema habrá más. Y el trono de Dios y del Cordero en ella estará, y sus siervos le servirán,


te aconsejo que compres de mí oro acrisolado al fuego, para que te enriquezcas, y vestidos blancos para que te cubras, y no sea manifestada la vergüenza de tu desnudez, y colirio para ungir tus ojos para que veas.


y alrededor del trono veinticuatro tronos y sobre los tronos veinticuatro ancianos sentados, vestidos de ropas blancas y sobre sus cabezas coronas de oro;


Y vi, y oí voz de muchos ángeles en rededor del trono y de los seres y de los ancianos, y era el número de ellos millares de millares y millones de millones;


Y cantan un himno nuevo: Eres digno de tomar el libro, y de abrir sus sellos, porque fuiste sacrificado, y compraste para Dios con tu sangre, hombres de toda tribu y lengua y pueblo y nación;


Y les fué dada a ellos a cada uno, blanca ropa, y les fué dicho que reposaran todavía poco de tiempo, hasta que fuesen completados sus consiervos y sus hermanos que deben ser muertos como también ellos.


De la tribu de Zabulón doce mil sellados. De la tribu de José doce mil sellados. De la tribu de Benjamín doce mil sellados.


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