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2 Corintios 11:2 - Biblia Arcas-Fernandez (Nuevo Testamento)

2 Os quiero tanto, que me abrasan unos celos a lo divino. He hecho lo posible por desposaros en la fe con un solo marido, por presentaros a Cristo como si de una virgen pura se tratara.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

2 Porque os celo con celo de Dios; pues os he desposado con un solo esposo, para presentaros como una virgen pura a Cristo.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

2 pues los celo, con el celo de Dios mismo. Los prometí como una novia pura a su único esposo: Cristo.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

2 Estoy celoso de ustedes, y son celos de Dios, pues los he ofrecido a Cristo como una joven virgen a la que yo he desposado con el único esposo.

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La Biblia Textual 3a Edicion

2 pues os celo con celo de Dios, porque os desposé con un solo marido para presentaros como una virgen pura al Mesías.

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

2 Estoy celoso de vosotros con celo de Dios, porque os desposé con un solo marido para presentaros, como virgen pura, a Cristo.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

2 Porque os celo con celo de Dios; porque os he desposado a un esposo, para presentaros como una virgen pura a Cristo.

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2 Corintios 11:2
19 Referencias Cruzadas  

A quien la esposa pertenece es al esposo. Por su parte, el amigo del esposo, que está junto a él le escucha, se alegra extraordinariamente al oír la voz del esposo. Este es, pues, el momento en que mi alegría se ha colmado.


De modo semejante, vosotros también, hermanos míos, al estar injertados en Cristo, es como si estuvieseis muertos para la Ley. Sois, pues, libres de entregaros a otro, al resucitado, con el fin de que produzcamos fruto para Dios.


Porque maestros en la fe cristiana podéis tenerlos a millares, pero padres, no; he sido yo quien os ha engendrado para la fe mediante el mensaje de salvación.


No en vano sabemos que Dios, que resucitó a Jesús, el Señor, también nos resucitará a nosotros con Jesús y nos llevará, en compañía vuestra, a su presencia.


Mucho me temo que mis sudores entre vosotros hayan sido baldíos.


Testigo de Dios de que el amor a Jesucristo me hace suspirar ardientemente por vosotros.


A este Cristo anuncio yo, corrigiendo y enseñando a todos lo mejor que puedo, pues quiero que todos alcancen la plena madurez en su vida cristiana


Tratamos a cada uno - ¡bien lo sabéis! - como un padre trata a sus hijos:


Son los que guardaron su fe limpia de toda prostitución idolátrica, los vírgenes, los que forman el cortejo perenne del Cordero, los rescatados de entre los hombres como primeros frutos para Dios y para el Cordero,


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