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1 Juan 3:1 - Biblia Arcas-Fernandez (Nuevo Testamento)

1 ¡Qué amor tan inmenso el del Padre, que nos proclama y nos hace hijos suyos! Si el mundo nos ignora, es porque no conoce a Dios.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

1 Mirad cuál amor nos ha dado el Padre, para que seamos llamados hijos de Dios; por esto el mundo no nos conoce, porque no le conoció a él.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

1 Miren con cuánto amor nos ama nuestro Padre que nos llama sus hijos, ¡y eso es lo que somos! Pero la gente de este mundo no reconoce que somos hijos de Dios, porque no lo conocen a él.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

1 Miren qué amor tan singular nos ha tenido el Padre: que no sólo nos llamamos hijos de Dios, sino que lo somos. Por eso el mundo no nos conoce, porque no lo conoció a él.

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La Biblia Textual 3a Edicion

1 ¡Mirad qué clase de° amor! El Padre nos ha concedido que seamos llamados hijos de Dios,° y lo somos;° por esto no nos conoce el mundo, porque tampoco lo conoció a Él.

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

1 Ved qué gran amor nos ha dado el Padre: que nos llamemos hijos de Dios. ¡Y lo somos! Por eso no os conoce el mundo, porque no lo conoció a él.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

1 Mirad cuál amor nos ha dado el Padre, que seamos llamados hijos de Dios; por esto el mundo no nos conoce, porque no le conoció a Él.

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1 Juan 3:1
33 Referencias Cruzadas  

como tampoco tendrán nada que ver con la muerte, porque serán como ángeles. Serán hijos de Dios, porque habrán resucitado.


pero a cuantos le recibieron y creyeron en él les concedió el llegar a ser hijos de Dios.


Y no solamente por la nación judía, sino para conseguir la unión de todos los hijos de Dios que se hallaban dispersos.


Recordad lo que os he dicho: 'Ningún siervo es superior a su amo.' Como me han perseguido a mí, os perseguirán también a vosotros; y en la medida en que han aceptado mi enseñanza, también aceptarán la vuestra.


Y harán eso con vosotros porque no conocen ni al Padre ni a mí.


Padre justo, el mundo no te ha conocido; pero yo te conozco, y todos éstos han llegado a conocer que tú me has enviado.


Tanto amó Dios al mundo, que no dudó en entregarle a su Hijo único, para que todo el que crea en él no perezca, sino que tenga vida eterna.


Pues bien, Cristo murió por nosotros, que éramos pecadores: ¿puede haber mayor prueba del amor que Dios nos tiene?


La creación misma espera con impaciencia que Dios descorra el velo de la gloria de sus hijos.


de compartir, libre de toda corrupción, la espléndida libertad de los hijos de Dios.


Si, lejos de escatimar a su propio Hijo, lo entregó a la muerte por nosotros, ¿cómo no habrá de darnos con él todas las cosas?


Seré padre para vosotros, y vosotros seréis mis hijos e hijas - dice el Señor todopoderoso.


En efecto, todos vosotros, los que creéis en Cristo Jesús, sois hijos de Dios.


Y si sois de Cristo, también sois descendientes de Abraham y herederos, según la promesa.


Muertos al mundo, vuestra vida está escondida con Cristo en Dios.


¿Queréis distinguir a los hijos de Dios de los hijos del diablo? Si no practicáis el bien ni amáis al hermano, no sois hijos de Dios.


Ahora, queridos míos, somos hijos de Dios, aunque todavía no se ha manifestado lo que hemos de ser. Pero sabemos que el día en que se manifieste seremos semejantes a él, porque le veremos tal cual es.


Nuestro amor alcanza su más alto nivel de perfección cuando, al compartir nosotros ya en este mundo la condición de Cristo, nos hace esperar confiados el día del juicio.


Al vencedor le reservo esta herencia: yo seré su Dios y él será mi hijo.


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