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Números 11:8 - Biblia Nueva Versión Internacional 2017

8 El pueblo salía a recogerlo, y lo molía entre dos piedras, o bien lo machacaba en morteros, y lo cocía en una olla o hacía pan con él. Sabía a pan amasado con aceite.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

8 El pueblo se esparcía y lo recogía, y lo molía en molinos o lo majaba en morteros, y lo cocía en caldera o hacía de él tortas; su sabor era como sabor de aceite nuevo.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

8 La gente salía a recogerlo del suelo. Con el maná se hacía harina en los molinos de mano o se machacaba en un mortero. Luego se hervía en una olla para hacer panes planos que sabían a pastelitos horneados con aceite de oliva.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

8 La gente del pueblo se dispersaba para recogerlo, luego lo molían entre dos piedras o lo machacaban en un mortero. Después lo cocían en una olla y hacían con él tortillas. Su sabor era parecido al de una tortilla con aceite.

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La Biblia Textual 3a Edicion

8 El pueblo se dispersaba para recogerlo y lo molían en molinos o lo machacaban en morteros, y lo cocinaban en ollas o hacían bollos con él, y su sabor era como el sabor del bollo de aceite.°

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

8 Se dispersaba el pueblo para recogerlo; luego lo molían en molinos o lo majaban en morteros, lo cocían en ollas y hacían con él tortas. Su sabor era como el de torta amasada con aceite.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

8 Y el pueblo se esparcía y lo recogía, y lo molía en molinos o lo majaba en morteros, y lo cocía en caldera, o hacía de él tortas; y su sabor era como sabor de aceite nuevo.

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Números 11:8
9 Referencias Cruzadas  

Un día, cuando Jacob estaba preparando un guiso, Esaú llegó agotado del campo y le dijo:


―Esto es lo que el Señor ha ordenado —les contestó—. Mañana sábado es día de reposo consagrado al Señor. Así que coced lo que tengáis que cocer, y hervid lo que tengáis que hervir. Lo que sobre, apartadlo y guardadlo para mañana.


Y llamaron al pan «maná». Era blanco como la semilla de cilantro, y dulce como las tortas con miel.


A propósito, el maná se parecía a la semilla del cilantro y brillaba como la resina.


Por la noche, cuando el rocío caía sobre el campamento, también caía el maná.


Trabajad, pero no por la comida que es perecedera, sino por la que permanece para vida eterna, la cual os dará el Hijo del hombre. Sobre este ha puesto Dios el Padre su sello de aprobación.


Nuestros antepasados comieron el maná en el desierto, como está escrito: “Pan del cielo les dio a comer”.


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