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Juan 6:38 - Biblia Nueva Versión Internacional 2017

38 Porque he bajado del cielo no para hacer mi voluntad, sino la del que me envió.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

38 Porque he descendido del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me envió.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

38 Pues he descendido del cielo para hacer la voluntad de Dios, quien me envió, no para hacer mi propia voluntad.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

38 porque yo he bajado del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me ha enviado.

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La Biblia Textual 3a Edicion

38 pues he descendido del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me envió.

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

38 Porque he bajado del cielo no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me ha enviado.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

38 Porque he descendido del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me envió.

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Juan 6:38
19 Referencias Cruzadas  

Pero el Señor quiso quebrantarlo y hacerlo sufrir, y, como él ofreció su vida en expiación, verá su descendencia y prolongará sus días, y llevará a cabo la voluntad del Señor.


así como el Hijo del hombre no vino para que le sirvan, sino para servir y para dar su vida en rescate por muchos.


Nadie ha subido jamás al cielo sino el que descendió del cielo, el Hijo del hombre.


Dios no envió a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para salvarlo por medio de él.


»El que viene de arriba está por encima de todos; el que es de la tierra es terrenal y de lo terrenal habla. El que viene del cielo está por encima de todos


―Mi alimento es hacer la voluntad del que me envió y terminar su obra —les dijo Jesús—.


Entonces Jesús afirmó: ―Ciertamente os aseguro que el Hijo no puede hacer nada por su propia cuenta, sino solamente lo que ve que su Padre hace, porque cualquier cosa que hace el Padre, la hace también el Hijo.


Yo no puedo hacer nada por mi propia cuenta; juzgo solo según lo que oigo, y mi juicio es justo, pues no busco hacer mi propia voluntad, sino cumplir la voluntad del que me envió.


―Esta es la obra de Dios: que creáis en aquel a quien él envió —respondió Jesús.


El pan de Dios es el que baja del cielo y da vida al mundo.


Y se decían: «¿Acaso no es este Jesús, el hijo de José? ¿No conocemos a su padre y a su madre? ¿Cómo es que sale diciendo: “Yo bajé del cielo”?»


Así como me envió el Padre viviente, y yo vivo por el Padre, también el que come de mí vivirá por mí.


Porque ni siquiera Cristo se agradó a sí mismo, sino que, como está escrito: «Sobre mí han recaído los insultos de tus detractores».


(¿Qué quiere decir eso de que «ascendió», sino que también descendió a las partes bajas, o sea, a la tierra?


Aunque era Hijo, mediante el sufrimiento aprendió a obedecer;


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