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Salmos 47:3 - Biblia Nueva Traducción Viviente

3 Él subyuga a las naciones frente a nosotros; pone a nuestros enemigos bajo nuestros pies.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

3 Él someterá a los pueblos debajo de nosotros, Y a las naciones debajo de nuestros pies.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

3 Bajo nuestro yugo pone a las naciones y los pueblos a nuestros pies;'

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La Biblia Textual 3a Edicion

3 Él someterá los pueblos a nosotros, Las naciones bajo nuestros pies,

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

3 El Señor, el Altísimo, es temible, rey soberano sobre la tierra entera.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

3 Él sujetará a los pueblos debajo de nosotros, y a las naciones debajo de nuestros pies.

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Biblia Traducción en Lenguaje Actual

3 3 (4) El gran rey nos dio la victoria sobre pueblos y naciones.

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Salmos 47:3
14 Referencias Cruzadas  

El Señor le dijo a mi Señor: «Siéntate en el lugar de honor a mi derecha, hasta que humille a tus enemigos y los ponga por debajo de tus pies».


Él es el Dios que da su merecido a los que me dañan; él somete a las naciones bajo mi control


Vengan y vean lo que nuestro Dios ha hecho, ¡los imponentes milagros que realiza a favor de la gente!


¡Qué rápido sometería a sus adversarios! ¡Qué pronto pondría mis manos sobre sus enemigos!


porque el Señor es Dios grande, un gran Rey sobre todos los dioses.


El Señor se sienta con majestad en Jerusalén, exaltado sobre todas las naciones.


¿Quién no te temería, oh Rey de las naciones? ¡Ese título te pertenece solo a ti! Entre todos los sabios de la tierra y en todos los reinos del mundo, no hay nadie como tú.


El Señor será rey sobre toda la tierra. En aquel día habrá un solo Señor y únicamente su nombre será adorado.


«Maldito sea el tramposo que promete dar un carnero selecto de su rebaño, pero después sacrifica uno defectuoso al Señor. ¡Pues yo soy un gran rey —dice el Señor de los Ejércitos Celestiales—, y mi nombre es temido entre las naciones!


Pues Cristo tiene que reinar hasta que humille a todos sus enemigos debajo de sus pies.


¡Qué bendito eres, oh Israel! ¿Quién es como tú, un pueblo rescatado por el Señor? ¡Él es tu escudo protector y tu espada triunfante! Tus enemigos se arrastrarán ante ti, y tú los pisotearás con fuerza sobre la espalda».


Él tomará nuestro débil cuerpo mortal y lo transformará en un cuerpo glorioso, igual al de él. Lo hará valiéndose del mismo poder con el que pondrá todas las cosas bajo su dominio.


Y el Señor les dio descanso en todo el territorio, tal como se lo había prometido solemnemente a los antepasados de ellos. Ningún enemigo pudo hacerles frente, porque el Señor los ayudó a conquistar a todos sus enemigos.


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