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Salmos 36:1 - Biblia Nueva Traducción Viviente

1 A los malvados el pecado les susurra en lo profundo del corazón; no tienen temor de Dios en absoluto.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

1 La iniquidad del impío me dice al corazón: No hay temor de Dios delante de sus ojos.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

1 Sólo el pecado habla al impío en el fondo de su corazón; ¡ningún temor de Dios ante sus ojos!'

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La Biblia Textual 3a Edicion

1 Al director del coro. De David, siervo de YHVH. El oráculo de iniquidad del impío° me dice al corazón: No hay temor de Dios delante de sus ojos.

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

1 Del director. Del siervo de Yahveh. De David.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

1 Al Músico principal: Salmo de David, siervo de Jehová La iniquidad del impío me dice al corazón: No hay temor de Dios delante de sus ojos.

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Biblia Traducción en Lenguaje Actual

1 1 (2) El pecador solo piensa en cómo hacer lo malo. No ve ninguna razón para respetar a Dios.

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Salmos 36:1
22 Referencias Cruzadas  

Abraham contestó: —Yo pensé: “Este es un lugar donde no hay temor de Dios. Ellos querrán tener a mi esposa y me matarán para conseguirla”.


¡Alabado sea el Señor! ¡Qué felices son los que temen al Señor y se deleitan en obedecer sus mandatos!


En tu amor inagotable, silencia a todos mis enemigos y destruye a todos mis adversarios, porque soy tu siervo.


Te amo, Señor; tú eres mi fuerza.


Señor, a lo largo de todas las generaciones, ¡tú has sido nuestro hogar!


Con amor inagotable y fidelidad se perdona el pecado. Con el temor del Señor el mal se evita.


Aun a los niños se les conoce por su modo de actuar, si su conducta es o no pura y recta.


Todos los que temen al Señor odiarán la maldad. Por eso odio el orgullo y la arrogancia, la corrupción y el lenguaje perverso.


Aquí culmina el relato. Mi conclusión final es la siguiente: teme a Dios y obedece sus mandatos, porque ese es el deber que tenemos todos.


«No tienen temor de Dios en absoluto».


Así que Moisés, siervo del Señor, murió allí, en la tierra de Moab, tal como el Señor había dicho.


Un siervo del Señor no debe andar peleando, sino que debe ser bondadoso con todos, capaz de enseñar y paciente con las personas difíciles.


Yo, Pablo, esclavo de Dios y apóstol de Jesucristo, escribo esta carta. Fui enviado para proclamar fe a los que Dios ha elegido y para enseñarles a conocer la verdad que les muestra cómo vivir una vida dedicada a Dios.


Tales personas afirman que conocen a Dios, pero lo niegan con su manera de vivir. Son detestables y desobedientes, no sirven para hacer nada bueno.


Yo, Santiago, esclavo de Dios y del Señor Jesucristo, escribo esta carta a las «doce tribus»: los creyentes judíos que están dispersos por el mundo. ¡Reciban mis saludos!


Yo, Simón Pedro, esclavo y apóstol de Jesucristo, les escribo esta carta a ustedes, que gozan de la misma preciosa fe que tenemos. Esta fe les fue concedida debido a la justicia e imparcialidad de Jesucristo, nuestro Dios y Salvador.


Yo, Judas, esclavo de Jesucristo y hermano de Santiago, les escribo esta carta a todos los que han sido llamados por Dios Padre, quien los ama y los protege con el cuidado de Jesucristo.


Esta es una revelación de Jesucristo, la cual Dios le dio para mostrar a sus siervos los acontecimientos que deben suceder pronto. Él envió a un ángel a presentarle esta revelación a su siervo, Juan,


Después Saúl instruyó a sus siervos para que le dijeran a David: «El rey te aprecia mucho, al igual que nosotros. ¿Por qué no aceptas lo que el rey te ofrece y te conviertes en su yerno?».


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