Biblia Todo Logo
La Biblia Online
- Anuncios -





Salmos 30:11 - Biblia Nueva Traducción Viviente

11 Tú cambiaste mi duelo en alegre danza; me quitaste la ropa de luto y me vestiste de alegría,

Ver Capítulo Copiar


Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

11 Has cambiado mi lamento en baile; Desataste mi cilicio, y me ceñiste de alegría.

Ver Capítulo Copiar

Biblia Católica (Latinoamericana)

11 Tu has cambiado mi duelo en una danza, me quitaste el luto y me ceñiste de alegría.

Ver Capítulo Copiar

La Biblia Textual 3a Edicion

11 Cambiaste mi lamento en baile, Desataste mi cilicio y me vestiste de alegría,

Ver Capítulo Copiar

Biblia Serafín de Ausejo 1975

11 Escúchame, Señor, tómame en gracia, hazte tú mi socorro.

Ver Capítulo Copiar

Biblia Reina Valera Gómez (2023)

11 Has cambiado mi lamento en danza; desataste mi cilicio, y me ceñiste de alegría.

Ver Capítulo Copiar

Biblia Traducción en Lenguaje Actual

11 11 (12) Tú cambiaste mi tristeza y la convertiste en baile. Me quitaste la ropa de luto y me pusiste ropa de fiesta,

Ver Capítulo Copiar




Salmos 30:11
28 Referencias Cruzadas  

Toda su familia intentó consolarlo, pero él no quiso ser consolado. A menudo decía: «Me iré a la tumba llorando a mi hijo», y entonces sollozaba.


Entonces Jacob exclamó: «¡Debe ser verdad! ¡Mi hijo José está vivo! Tengo que ir y verlo antes de morir».


Y David danzó ante el Señor con todas sus fuerzas, vestido con una vestidura sacerdotal.


Oh Dios nuestro, ¿no los vas a detener? Somos impotentes ante este ejército poderoso que está a punto de atacarnos. No sabemos qué hacer, pero en ti buscamos ayuda».


Josafat quedó aterrado con la noticia y le suplicó al Señor que lo guiara. También ordenó a todos en Judá que ayunaran.


Ellos dijeron: “Cuando enfrentemos cualquier calamidad, ya sea guerra, plagas o hambre, podremos venir a este lugar para estar en tu presencia ante este templo donde se honra tu nombre. Podremos clamar a ti para que nos salves y tú nos oirás y nos rescatarás”.


Nehemías continuó diciendo: «Vayan y festejen con un banquete de deliciosos alimentos y bebidas dulces, y regalen porciones de comida a los que no tienen nada preparado. Este es un día sagrado delante de nuestro Señor. ¡No se desalienten ni entristezcan, porque el gozo del Señor es su fuerza!».


Les dijo que debían celebrar esos días con alegría y festejos, obsequiándose porciones de comida unos a otros y haciendo regalos a los pobres. Ese festival conmemoraría el tiempo en que los judíos quedaron aliviados de sus enemigos, cuando su dolor se convirtió en alegría y su duelo en gozo.


Alaba su nombre con danza, y acompáñala con panderetas y arpas,


Alábenlo con panderetas y danzas; ¡alábenlo con instrumentos de cuerda y con flautas!


Escúchame cuando oro, oh Señor; ¡ten misericordia y respóndeme!


Pues su ira dura solo un instante, ¡pero su favor perdura toda una vida! El llanto podrá durar toda la noche, pero con la mañana llega la alegría.


Me has dado más alegría que los que tienen cosechas abundantes de grano y de vino nuevo.


Un tiempo para llorar y un tiempo para reír. Un tiempo para entristecerse y un tiempo para bailar.


Por lo tanto, naciones fuertes proclamarán tu gloria; naciones despiadadas te temerán.


¡Él devorará a la muerte para siempre! El Señor Soberano secará todas las lágrimas y quitará para siempre los insultos y las burlas contra su tierra y su pueblo. ¡El Señor ha hablado!


¡Me llené de alegría en el Señor mi Dios! Pues él me vistió con ropas de salvación y me envolvió en un manto de justicia. Soy como un novio vestido para su boda o una novia con sus joyas.


A todos los que se lamentan en Israel les dará una corona de belleza en lugar de cenizas, una gozosa bendición en lugar de luto, una festiva alabanza en lugar de desesperación. Ellos, en su justicia, serán como grandes robles que el Señor ha plantado para su propia gloria.


Yo te reedificaré, mi virgen Israel. Volverás a ser feliz y con alegría danzarás con las panderetas.


Le proporcionó a Joaquín ropa nueva para reemplazar la ropa de prisionero y le permitió comer en presencia del rey por el resto de su vida.


»Sin embargo, su padre dijo a los sirvientes: “Rápido, traigan la mejor túnica que haya en la casa y vístanlo. Consigan un anillo para su dedo y sandalias para sus pies.


Les digo la verdad, ustedes llorarán y se lamentarán por lo que va a sucederme, pero el mundo se alegrará. Ustedes se lamentarán, pero su dolor se convertirá de pronto en una alegría maravillosa.


Él les secará toda lágrima de los ojos, y no habrá más muerte ni tristeza ni llanto ni dolor. Todas esas cosas ya no existirán más».


Síguenos en:

Anuncios


Anuncios


¡Síguenos en WhatsApp! Síguenos