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Salmos 28:2 - Biblia Nueva Traducción Viviente

2 Escucha mi oración que pide misericordia, cuando clamo a ti por ayuda, cuando levanto mis manos hacia tu santo templo.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

2 Oye la voz de mis ruegos cuando clamo a ti, Cuando alzo mis manos hacia tu santo templo.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

2 Escucha la voz de mi plegaria cuando a ti grito y elevo mis manos hacia tu Templo santo.

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La Biblia Textual 3a Edicion

2 Oye la voz de mis súplicas cuando clamo a ti, Cuando alzo mis manos hacia el lugar santísimo de tu Santuario.

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

2 Escucha mi plegaria, cuando clamo hacia ti y alzo mis manos hacia tu lugar santísimo.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

2 Escucha la voz de mis súplicas cuando a ti clamo, cuando levanto mis manos hacia tu santo templo.

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Biblia Traducción en Lenguaje Actual

2 Atiende mis ruegos cuando te tienda los brazos para pedirte ayuda.

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Salmos 28:2
21 Referencias Cruzadas  

Salomón preparó el santuario interior al fondo del templo, donde luego se colocaría el arca del pacto del Señor.


A los costados del edificio y en la parte trasera, construyó un complejo de habitaciones contra las paredes exteriores del templo.


si luego tu pueblo Israel ora por sus dificultades con las manos levantadas hacia este templo,


Ahora bien, Salomón había hecho una plataforma de bronce de dos metros con treinta centímetros de largo, dos metros con treinta centímetros de ancho y un metro con cuarenta centímetros de altura, y la había colocado en el centro del atrio exterior del templo. Se puso de pie sobre la plataforma y después se arrodilló frente a toda la comunidad de Israel y levantó las manos hacia el cielo.


Pero expulsa a los que recurren a caminos torcidos, oh Señor; llévatelos junto con aquellos que hacen el mal. ¡Que Israel tenga paz!


Escucha mi clamor, oh Señor. Presta atención a mi oración.


Levanten sus manos hacia el santuario, y alaben al Señor.


Me inclino ante tu santo templo mientras adoro; alabo tu nombre por tu amor inagotable y tu fidelidad, porque tus promesas están respaldadas por todo el honor de tu nombre.


Le dije al Señor: «¡Tú eres mi Dios!». ¡Escucha, oh Señor, mis súplicas por misericordia!


Oh Señor, clamo a ti. ¡Por favor, apresúrate! ¡Escucha cuando clamo a ti por ayuda!


Acepta como incienso la oración que te ofrezco, y mis manos levantadas, como una ofrenda vespertina.


A ti levanto mis manos en oración; tengo sed de ti como la tierra reseca tiene sed de lluvia. Interludio


Gracias a tu amor inagotable, puedo entrar en tu casa; adoraré en tu templo con la más profunda reverencia.


Te alabaré mientras viva; a ti levantaré mis manos en oración.


Levántense durante la noche y clamen. Desahoguen el corazón como agua delante del Señor. Levanten a él sus manos en oración, y rueguen por sus hijos porque en cada calle desfallecen de hambre.


Sin embargo, cuando Daniel oyó que se había firmado la ley, fue a su casa y se arrodilló como de costumbre en la habitación de la planta alta, con las ventanas abiertas que se orientaban hacia Jerusalén. Oraba tres veces al día, tal como siempre lo había hecho, dando gracias a su Dios.


Entonces los funcionarios fueron juntos a la casa de Daniel y lo encontraron orando y pidiéndole a Dios que lo ayudara.


Deseo que en cada lugar de adoración los hombres oren con manos santas, levantadas a Dios, y libres de enojo y controversia.


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