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Salmos 13:3 - Biblia Nueva Traducción Viviente

3 Vuélvete hacia mí y contéstame, ¡oh Señor mi Dios! Devuélvele el brillo a mis ojos, o moriré.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

3 Mira, respóndeme, oh Jehová Dios mío; Alumbra mis ojos, para que no duerma de muerte;

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Biblia Católica (Latinoamericana)

3 ¡Señor, Dios mío, mírame y respóndeme! Ilumina mis ojos para que no me duerma con los muertos,

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La Biblia Textual 3a Edicion

3 ¡Considera, oh YHVH, Dios mío, y respóndeme! Alumbra mis ojos, para que no duerma el sueño de la muerte,

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

3 ¿Hasta cuándo he de albergar afanes en mi alma, pesar en mi corazón, día tras día? ¿Hasta cuándo prevalecerán sobre mí mis enemigos?

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

3 Mira, óyeme, oh Jehová Dios mío; alumbra mis ojos, para que no duerma en muerte;

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Salmos 13:3
15 Referencias Cruzadas  

»Sin embargo, ahora se nos concedió un breve momento de gracia, porque el Señor nuestro Dios ha permitido que unos cuantos de nosotros sobreviviéramos como un remanente. Él nos ha dado seguridad en este lugar santo. Nuestro Dios nos ha iluminado los ojos y nos ha concedido un poco de alivio de nuestra esclavitud.


Mira mi sufrimiento y rescátame, porque no me he olvidado de tus enseñanzas.


Enciendes una lámpara para mí. El Señor, mi Dios, ilumina mi oscuridad.


Mira cuántos enemigos tengo, ¡y de qué manera despiadada me odian!


Me gozaré y me alegraré en tu amor inagotable, porque has visto mis dificultades y te preocupas por la angustia de mi alma.


Oh Señor, óyeme cuando oro; presta atención a mi gemido.


Señor, ten misericordia de mí. Mira cómo me atormentan mis enemigos; arrebátame de las garras de la muerte.


Y mientras estén sonrojados por el vino, les prepararé otra clase de banquete. Los haré beber hasta que se duerman y nunca se despertarán —dice el Señor—.


Haré que sus autoridades y hombres sabios se emborrachen, junto con sus capitanes, oficiales y guerreros. ¡Caerán dormidos y nunca más se despertarán!», dice el Rey, cuyo nombre es el Señor de los Ejércitos Celestiales.


Señor, recuerda lo que nos ha sucedido. ¡Mira cómo hemos sido deshonrados!


Él es una luz para revelar a Dios a las naciones, ¡y es la gloria de tu pueblo Israel!».


porque la luz hace todo visible. Por eso se dice: «Despiértate, tú que duermes; levántate de los muertos, y Cristo te dará luz».


La ciudad no tiene necesidad de sol ni de luna, porque la gloria de Dios ilumina la ciudad, y el Cordero es su luz.


Pero Jonatán no había escuchado la orden de su padre, y metió la punta de su vara en un panal y comió la miel. Después de haberla comido, cobró nuevas fuerzas.


—¡Mi padre nos ha creado dificultades a todos! —exclamó Jonatán—. Una orden como esa solo puede causarnos daño. ¡Miren cómo he cobrado nuevas fuerzas después de haber comido un poco de miel!


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