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Salmos 119:43 - Biblia Nueva Traducción Viviente

43 No arrebates de mí tu palabra de verdad, pues tus ordenanzas son mi única esperanza.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

43 No quites de mi boca en ningún tiempo la palabra de verdad, Porque en tus juicios espero.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

43 Que no se me olvide la palabra de verdad, pues espero en tus juicios.

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La Biblia Textual 3a Edicion

43 No quites jamás de mi boca la palabra de verdad, Porque en tus juicios espero ansiosamente.

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

43 No arranques de mi boca la palabra de verdad: yo confío en tus decretos,

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

43 Y no quites de mi boca, en ningún tiempo, la palabra de verdad; porque en tus juicios he esperado.

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Salmos 119:43
19 Referencias Cruzadas  

Tú eres mi refugio y mi escudo; tu palabra es la fuente de mi esperanza.


Me estremezco por mi temor a ti; quedo en temor reverente ante tus ordenanzas.


Recité en voz alta todas las ordenanzas que nos has dado.


Me levanto temprano, antes de que salga el sol; clamo en busca de ayuda y pongo mi esperanza en tus palabras.


Déjame vivir para que pueda alabarte, y que tus ordenanzas me ayuden.


Medito en tus antiguas ordenanzas; oh Señor, ellas me consuelan.


Que todos los que te temen encuentren en mí un motivo de alegría, porque he puesto mi esperanza en tu palabra.


Estoy agotado de tanto esperar a que me rescates, pero he puesto mi esperanza en tu palabra.


¡Declárame inocente, oh Dios! Defiéndeme contra esta gente que vive sin ti; rescátame de estos mentirosos injustos.


Pero Dios dice a los perversos: «¿Para qué se molestan en recitar mis decretos y en fingir que obedecen mi pacto?


Al Señor lo conocen por su justicia; los malvados son presos de sus propias acciones. Interludio de silencio


Pues has juzgado a mi favor; desde tu trono juzgaste con imparcialidad.


«Y este es mi pacto con ellos —dice el Señor—. Mi Espíritu no los dejará, ni tampoco estas palabras que les he dado. Estarán en sus labios y en los labios de sus hijos, y de los hijos de sus hijos, para siempre. ¡Yo, el Señor, he hablado!


Y ahora ustedes, los gentiles, también han oído la verdad, la Buena Noticia de que Dios los salva. Además, cuando creyeron en Cristo, Dios los identificó como suyos al darles el Espíritu Santo, el cual había prometido tiempo atrás.


Él, por su propia voluntad, nos hizo nacer de nuevo por medio de la palabra de verdad que nos dio y, de toda la creación, nosotros llegamos a ser su valiosa posesión.


No respondía cuando lo insultaban ni amenazaba con vengarse cuando sufría. Dejaba su causa en manos de Dios, quien siempre juzga con justicia.


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