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Salmos 119:34 - Biblia Nueva Traducción Viviente

34 Dame entendimiento y obedeceré tus enseñanzas; las pondré en práctica con todo mi corazón.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

34 Dame entendimiento, y guardaré tu ley, Y la cumpliré de todo corazón.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

34 Dame inteligencia para guardar tu Ley, y que la observe de todo corazón.

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La Biblia Textual 3a Edicion

34 Hazme entender, y atesoraré tu Ley, Y la guardaré con todo el corazón.

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

34 Dame saber y observaré tu ley, la guardaré de todo corazón.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

34 Dame entendimiento, y guardaré tu ley; y la observaré con todo mi corazón.

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Salmos 119:34
26 Referencias Cruzadas  

Que el Señor te dé sabiduría y entendimiento, para que obedezcas la ley del Señor tu Dios mientras gobiernes a Israel.


Esto es lo que Dios dice a toda la humanidad: “El temor del Señor es la verdadera sabiduría; apartarse del mal es el verdadero entendimiento”».


El temor del Señor es la base de la verdadera sabiduría; todos los que obedecen sus mandamientos crecerán en sabiduría. ¡Alábenlo para siempre!


Me esforcé tanto por encontrarte; no permitas que me aleje de tus mandatos.


Hasta soy más sabio que los ancianos, porque he obedecido tus mandamientos.


Tus mandamientos me dan entendimiento; ¡con razón detesto cada camino falso de la vida!


Da discernimiento a este siervo tuyo; entonces comprenderé tus leyes.


La enseñanza de tu palabra da luz, de modo que hasta los simples pueden entender.


Tus leyes siempre tienen razón; ayúdame a entenderlas para poder vivir.


Oh Señor, escucha mi clamor; dame la capacidad de discernir que me prometiste.


Felices son los que obedecen sus leyes y lo buscan con todo el corazón.


Deseo tus bendiciones con todo el corazón; ten misericordia, como lo prometiste.


Creo en tus mandatos; ahora enséñame el buen juicio y dame conocimiento.


Los arrogantes me difaman con mentiras, pero la verdad es que obedezco tus mandamientos con todo el corazón.


Tú me hiciste; me creaste. Ahora dame la sensatez de seguir tus mandatos.


Pero mientras estaba allí en silencio —sin siquiera hablar de cosas buenas—, el torbellino en mi interior se hizo cada vez peor.


Entonces, si no hacen caso al más insignificante mandamiento y les enseñan a los demás a hacer lo mismo, serán llamados los más insignificantes en el reino del cielo; pero el que obedece las leyes de Dios y las enseña será llamado grande en el reino del cielo.


»Todo el que escucha mi enseñanza y la sigue es sabio, como la persona que construye su casa sobre una roca sólida.


Todo el que quiera hacer la voluntad de Dios sabrá si lo que enseño proviene de Dios o solo hablo por mi propia cuenta.


Síguelos al pie de la letra y darás a conocer tu sabiduría y tu inteligencia a las naciones vecinas. Cuando esas naciones se enteren de todos estos decretos, exclamarán: “¡Qué sabio y prudente es el pueblo de esa gran nación!”.


Pero si miras atentamente en la ley perfecta que te hace libre y la pones en práctica y no olvidas lo que escuchaste, entonces Dios te bendecirá por tu obediencia.


Si necesitan sabiduría, pídansela a nuestro generoso Dios, y él se la dará; no los reprenderá por pedirla.


Amados hermanos, no hablen mal los unos de los otros. Si se critican y se juzgan entre ustedes, entonces critican y juzgan la ley de Dios. En cambio, les corresponde obedecer la ley, no hacer la función de jueces.


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