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Salmos 10:9 - Biblia Nueva Traducción Viviente

9 Como leones agazapados en sus escondites, esperan para lanzarse sobre los débiles. Como cazadores capturan a los indefensos y los arrastran envueltos en redes.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

9 Acecha en oculto, como el león desde su cueva; Acecha para arrebatar al pobre; Arrebata al pobre trayéndolo a su red.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

9 sus ojos espían al indigente, acecha como león en la espesura, listo para atrapar al desdichado, lo atrapa y luego lo arrastra con su red.

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La Biblia Textual 3a Edicion

9 Acecha en lo encubierto, como el león desde su guarida, Acecha para arrebatar al pobre, Arrebata al pobre, atrayéndolo a su red.

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

9 A escondidas pone trampas, cual león en madriguera, tiende insidias para cazar al afligido, le aprisiona, arrastrándole en sus redes.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

9 Acecha en oculto, como el león desde su cueva; acecha para atrapar al pobre; atrapa al pobre trayéndolo a su red.

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Biblia Traducción en Lenguaje Actual

9 Siempre se andan escondiendo, como el león en su cueva; siempre están dispuestos a saltar sobre la gente indefensa, y en cuanto la atrapan, la arrastran en su red.

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Salmos 10:9
28 Referencias Cruzadas  

cuando están tendidos en sus guaridas o se agazapan en los matorrales?


Pues él está junto al necesitado, listo para salvarlo de quienes lo condenan.


El Señor responde: «He visto violencia contra los indefensos y he oído el gemir de los pobres. Ahora me levantaré para rescatarlos como ellos anhelaron que hiciera».


Los orgullosos tendieron una trampa para atraparme; extendieron una red; colocaron trampas a lo largo del camino. Interludio


Son como leones hambrientos, deseosos por despedazarme; como leones jóvenes, escondidos en emboscada.


Con cada hueso de mi cuerpo lo alabaré: «Señor, ¿quién se compara contigo? ¿Quién otro rescata a los indefensos de las manos de los fuertes? ¿Quién otro protege a los indefensos y a los pobres de quienes les roban?».


Los perversos sacan sus espadas y ponen cuerdas a sus arcos para matar al pobre y al oprimido, para masacrar a los que hacen lo correcto.


Me han tendido una emboscada. Enemigos feroces están a la espera, Señor, aunque yo no pequé ni los he ofendido.


Quienes oprimen a los pobres insultan a su Creador, pero quienes los ayudan lo honran.


La persona que saca ventaja oprimiendo al pobre, o llenando de regalos al rico, terminará en la pobreza.


Para los pobres, un gobernante malvado es tan peligroso como un león rugiente o un oso a punto de atacar.


¿Cómo se atreven a aplastar a mi pueblo, al restregar la cara de los pobres contra el polvo?», reclama el Señor, el Señor de los Ejércitos Celestiales.


Las sutiles artimañas de los canallas son maliciosas; traman planes torcidos. Mienten para condenar a los pobres, aun cuando la causa de los pobres es justa.


»”Hay hombres perversos entre mi pueblo que están al acecho de víctimas, como un cazador oculto en su escondite. Continuamente ponen trampas para atrapar a la gente.


Se escondió como un oso o un león, esperando atacarme.


Hasta la gente común oprime a los pobres, les roba a los necesitados y priva de justicia a los extranjeros.


¿Ruge un león en un matorral sin antes encontrar a una víctima? ¿Gruñe un león joven en su guarida sin antes agarrar a su presa?


La gente que sigue a Dios ha desaparecido; no queda ni una sola persona honrada sobre la tierra. Son todos asesinos; les tienden trampas hasta a sus propios hermanos.


¿Tenemos que terminar ensartados en sus ganchos y atrapados en sus redes, mientras ellos se alegran y celebran?


Con sus propias armas destruiste al jefe de los que se lanzaron como un torbellino, pensando que Israel sería presa fácil.


Escuchen el gemido de los pastores porque se destruyeron sus abundantes pastizales. Oigan rugir a los leones jóvenes porque se arruinaron sus matorrales en el valle del Jordán.


El que trabaja a sueldo sale corriendo cuando ve que se acerca un lobo; abandona las ovejas, porque no son suyas y él no es su pastor. Entonces el lobo ataca el rebaño y lo dispersa.


¡Pero no lo haga! Hay más de cuarenta hombres escondidos por todo el camino, listos para tenderle una emboscada. Ellos han jurado no comer ni beber nada hasta que lo hayan matado. Ya están listos, solo esperan su consentimiento.


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