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Romanos 8:19 - Biblia Nueva Traducción Viviente

19 Pues toda la creación espera con anhelo el día futuro en que Dios revelará quiénes son verdaderamente sus hijos.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

19 Porque el anhelo ardiente de la creación es el aguardar la manifestación de los hijos de Dios.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

19 Algo entretiene la inquietud del universo, y es la esperanza de que los hijos e hijas de Dios se muestren como son.

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La Biblia Textual 3a Edicion

19 Porque el profundo anhelo de la creación espera la revelación de los hijos de Dios.

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

19 Porque la creación, en anhelante espera, aguarda con ansiedad la revelación de los hijos de Dios.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

19 Porque el anhelo ardiente de las criaturas espera la manifestación de los hijos de Dios.

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Biblia Traducción en Lenguaje Actual

19 La creación entera espera impaciente que Dios muestre a todos que nosotros somos sus hijos.

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Romanos 8:19
26 Referencias Cruzadas  

»¡Miren! Estoy creando cielos nuevos y una tierra nueva, y nadie volverá siquiera a pensar en los anteriores.


»Sin embargo, llegará el día cuando el pueblo de Israel será como la arena a la orilla del mar, ¡imposible de contar! Así que en el lugar donde se les dijo: “Ustedes no son mi pueblo”, se dirá: “Ustedes son hijos del Dios viviente”.


Dios bendice a los que procuran la paz, porque serán llamados hijos de Dios.


pero a todos los que creyeron en él y lo recibieron, les dio el derecho de llegar a ser hijos de Dios.


Pues él debe permanecer en el cielo hasta el tiempo de la restauración final de todas las cosas, así como Dios lo prometió desde hace mucho mediante sus santos profetas.


Pues todos los que son guiados por el Espíritu de Dios son hijos de Dios.


Pues su Espíritu se une a nuestro espíritu para confirmar que somos hijos de Dios.


Sin embargo, lo que ahora sufrimos no es nada comparado con la gloria que él nos revelará más adelante.


y los creyentes también gemimos —aunque tenemos al Espíritu Santo en nosotros como una muestra anticipada de la gloria futura— porque anhelamos que nuestro cuerpo sea liberado del pecado y el sufrimiento. Nosotros también deseamos con una esperanza ferviente que llegue el día en que Dios nos dé todos nuestros derechos como sus hijos adoptivos, incluido el nuevo cuerpo que nos prometió.


Y también dice: «En el lugar donde se les dijo: “Ustedes no son mi pueblo”, allí serán llamados “hijos del Dios viviente”».


Ahora tienen todos los dones espirituales que necesitan mientras esperan con anhelo el regreso de nuestro Señor Jesucristo.


Él los mantendrá firmes hasta el final, para que estén libres de toda culpa el día que nuestro Señor Jesucristo vuelva.


Y yo seré su Padre, y ustedes serán mis hijos e hijas, dice el Señor Todopoderoso».


Pues todos ustedes son hijos de Dios por la fe en Cristo Jesús.


Tengo la plena seguridad y la esperanza de que jamás seré avergonzado, sino que seguiré actuando con valor por Cristo, como lo he hecho en el pasado. Y confío en que mi vida dará honor a Cristo, sea que yo viva o muera.


Cuando Cristo —quien es la vida de ustedes— sea revelado a todo el mundo, ustedes participarán de toda su gloria.


Eso significa que toda la creación será agitada y removida, para que solo permanezcan las cosas inconmovibles.


Así que preparen su mente para actuar y ejerciten el control propio. Pongan toda su esperanza en la salvación inmerecida que recibirán cuando Jesucristo sea revelado al mundo.


Estas pruebas demostrarán que su fe es auténtica. Está siendo probada de la misma manera que el fuego prueba y purifica el oro, aunque la fe de ustedes es mucho más preciosa que el mismo oro. Entonces su fe, al permanecer firme en tantas pruebas, les traerá mucha alabanza, gloria y honra en el día que Jesucristo sea revelado a todo el mundo.


Miren con cuánto amor nos ama nuestro Padre que nos llama sus hijos, ¡y eso es lo que somos! Pero la gente de este mundo no reconoce que somos hijos de Dios, porque no lo conocen a él.


Queridos amigos, ya somos hijos de Dios, pero él todavía no nos ha mostrado lo que seremos cuando Cristo venga; pero sí sabemos que seremos como él, porque lo veremos tal como él es.


Los que salgan vencedores heredarán todas esas bendiciones, y yo seré su Dios, y ellos serán mis hijos.


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