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Romanos 3:11 - Biblia Nueva Traducción Viviente

11 Nadie es realmente sabio, nadie busca a Dios.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

11 No hay quien entienda, No hay quien busque a Dios.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

11 No hay nadie bueno, ni siquiera uno. No hay ninguno sensato, nadie que busque a Dios.

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La Biblia Textual 3a Edicion

11 No hay quien entienda, No hay quien busque a Dios,

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

11 no hay quien tenga recto sentido, no hay quien busque a Dios.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

11 No hay quien entienda, no hay quien busque a Dios.

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Biblia Traducción en Lenguaje Actual

11 Nadie entiende nada, ni quiere buscar a Dios.

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Romanos 3:11
25 Referencias Cruzadas  

Dios mira desde los cielos a toda la raza humana; observa para ver si hay alguien realmente sabio, si alguien busca a Dios.


¿Será posible que nunca aprendan los que hacen el mal? Devoran a mi pueblo como si fuera pan y ni siquiera piensan en orar a Dios.


¡Piénsenlo mejor, necios! ¿Cuándo por fin se darán cuenta?


«Simplones, ¿hasta cuándo insistirán en su ignorancia? Burlones, ¿hasta cuándo disfrutarán de sus burlas? Necios, ¿hasta cuándo odiarán el saber?


El temor del Señor es la base del verdadero conocimiento, pero los necios desprecian la sabiduría y la disciplina.


La gente está como las ramas secas de un árbol, que se arrancan y se usan para encender el fuego debajo de las ollas para cocinar. Israel es una nación tonta y necia, porque sus habitantes se han apartado de Dios. Por lo tanto, aquel que los hizo no les tendrá lástima ni misericordia.


¡Qué aflicción les espera a los que buscan ayuda en Egipto, al confiar en sus caballos, en sus carros de guerra y en sus conductores; y al depender de la fuerza de ejércitos humanos en lugar de buscar ayuda en el Señor, el Santo de Israel!


Busquen al Señor mientras puedan encontrarlo; llámenlo ahora, mientras está cerca.


El Señor dice: «Estaba listo para responder, pero nadie me pedía ayuda; estaba listo para dejarme encontrar, pero nadie me buscaba. “¡Aquí estoy, aquí estoy!”, dije a una nación que no invocaba mi nombre.


Pues después de tanto castigo, el pueblo seguirá sin arrepentirse; no buscará al Señor de los Ejércitos Celestiales.


«Mi pueblo es necio y no me conoce —dice el Señor—. Son hijos tontos, sin entendimiento. Son lo suficientemente listos para hacer lo malo, ¡pero no tienen ni idea de cómo hacer lo correcto!».


Mi pueblo está siendo destruido porque no me conoce. Así como ustedes, sacerdotes, se niegan a conocerme, yo me niego a reconocerlos como mis sacerdotes. Ya que olvidaron las leyes de su Dios, me olvidaré de bendecir a sus hijos.


Su arrogancia testifica en su contra, sin embargo, no se vuelven al Señor su Dios, ni siquiera tratan de encontrarlo.


Las semillas que cayeron en el camino representan a los que oyen el mensaje del reino y no lo entienden. Entonces viene el maligno y arrebata la semilla que fue sembrada en el corazón.


Afirmaban ser sabios pero se convirtieron en completos necios.


Por pensar que era una tontería reconocer a Dios, él los abandonó a sus tontos razonamientos y dejó que hicieran cosas que jamás deberían hacerse.


Como dicen las Escrituras: «No hay ni un solo justo, ni siquiera uno.


Todos se desviaron, todos se volvieron inútiles. No hay ni uno que haga lo bueno, ni uno solo».


Pues la naturaleza pecaminosa es enemiga de Dios siempre. Nunca obedeció las leyes de Dios y jamás lo hará.


En otro tiempo nosotros también éramos necios y desobedientes. Fuimos engañados y nos convertimos en esclavos de toda clase de pasiones y placeres. Nuestra vida estaba llena de maldad y envidia, y nos odiábamos unos a otros.


Y sabemos que el Hijo de Dios ha venido y nos ha dado entendimiento, para que podamos conocer al Dios verdadero. Y ahora vivimos en comunión con el Dios verdadero porque vivimos en comunión con su Hijo, Jesucristo. Él es el único Dios verdadero y él es la vida eterna.


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