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Proverbios 28:4 - Biblia Nueva Traducción Viviente

4 Rechazar la ley es enaltecer a los perversos; obedecer la ley es luchar contra ellos.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

4 Los que dejan la ley alaban a los impíos; Mas los que la guardan contenderán con ellos.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

4 Los que abandonaron la ley aplauden al malvado, los que observan la Ley se indignan contra él.

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La Biblia Textual 3a Edicion

4 Los que abandonan la Ley alaban al impío, Los que guardan la Ley rompen con ellos.

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

4 Quien abandona la ley ensalza al malvado, quien observa la ley rompe con él.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

4 Los que abandonan la ley, alaban a los impíos: Mas los que la guardan, contenderán con ellos.

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Biblia Traducción en Lenguaje Actual

4 Los que se apartan de la ley aplauden a los malvados, pero los que la obedecen se oponen a ellos.

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Proverbios 28:4
31 Referencias Cruzadas  

—Yo no le he causado ningún problema a Israel —respondió Elías—. Tú y tu familia son los alborotadores, porque se negaron a obedecer los mandatos del Señor y, en cambio, han rendido culto a las imágenes de Baal.


Elías se paró frente a ellos y dijo: «¿Hasta cuándo seguirán indecisos, titubeando entre dos opiniones? Si el Señor es Dios, ¡síganlo! Pero si Baal es el verdadero Dios, ¡entonces síganlo a él!». Sin embargo, la gente se mantenía en absoluto silencio.


En esos días vi a unos hombres de Judá pisando en sus lagares en el día de descanso. Además, recogían granos y los cargaban sobre burros, y traían su vino, sus uvas, sus higos y toda clase de productos a Jerusalén para venderlos en el día de descanso. Así que los reprendí por vender sus productos en ese día.


Uno de los hijos de Joiada, hijo de Eliasib, el sumo sacerdote, se había casado con la hija de Sanbalat, el horonita, por lo cual lo expulsé de mi presencia.


Pues hacen alarde de sus malos deseos; elogian al codicioso y maldicen al Señor.


En esta vida se consideran dichosos y los aplauden por su éxito.


Algo terrible y espantoso ha sucedido en este país:


Juan venía diciendo a Herodes: «Es contra la ley de Dios que te cases con ella».


Pero Jesús le dijo: —Así debe hacerse, porque tenemos que cumplir con todo lo que Dios exige. Entonces Juan aceptó bautizarlo.


Cuando Juan vio que muchos fariseos y saduceos venían a mirarlo bautizar, los enfrentó. «¡Camada de víboras! —exclamó—. ¿Quién les advirtió que huyeran de la ira que se acerca?


El pueblo le dio una gran ovación, gritando: «¡Es la voz de un dios, no la de un hombre!».


Pablo y Bernabé no estaban de acuerdo con ellos y discutieron con vehemencia. Finalmente, la iglesia decidió enviar a Pablo y a Bernabé a Jerusalén, junto con algunos creyentes del lugar, para que hablaran con los apóstoles y con los ancianos sobre esta cuestión.


pero algunos se pusieron tercos, rechazaron el mensaje y hablaron públicamente en contra del Camino. Así que Pablo salió de la sinagoga y se llevó a los creyentes con él. Entonces asistía diariamente a la sala de conferencias de Tirano, donde exponía sus ideas y debatía.


Saben bien que la justicia de Dios exige que los que hacen esas cosas merecen morir; pero ellos igual las hacen. Peor aún, incitan a otros a que también las hagan.


No participen en las obras inútiles de la maldad y la oscuridad; al contrario, sáquenlas a la luz.


Saben lo mal que nos trataron en Filipos y cuánto sufrimos allí justo antes de verlos a ustedes. Aun así, nuestro Dios nos dio el valor de anunciarles la Buena Noticia con valentía, a pesar de gran oposición.


Esas personas pertenecen a este mundo, por eso hablan desde el punto de vista del mundo, y el mundo les presta atención.


Queridos amigos, con gran anhelo tenía pensado escribirles acerca de la salvación que compartimos. Sin embargo, ahora me doy cuenta de que debo escribirles sobre otro tema para rogarles que defiendan la fe que Dios ha confiado una vez y para siempre a su pueblo santo.


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