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Proverbios 2:19 - Biblia Nueva Traducción Viviente

19 El hombre que la visita está condenado; nunca llegará a los senderos de la vida.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

19 Todos los que a ella se lleguen, no volverán, Ni seguirán otra vez los senderos de la vida.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

19 Los que allá van no volverán, no reencontrarán el camino de la vida.

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La Biblia Textual 3a Edicion

19 Cuantos entran en él, no regresan, Ni retoman los senderos de la vida.

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

19 Los que van a ella no retornan ni alcanzan los caminos de la vida.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

19 Ninguno de los que a ella entraren volverán, ni tomarán las sendas de la vida.

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Biblia Traducción en Lenguaje Actual

19 ¡El que se mete con ella ya no vuelve a la vida!

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Proverbios 2:19
11 Referencias Cruzadas  

Me mostrarás el camino de la vida; me concederás la alegría de tu presencia y el placer de vivir contigo para siempre.


Así que dejé que siguiera sus tercos deseos y que viviera según sus propias ideas.


El camino de los justos es como la primera luz del amanecer, que brilla cada vez más hasta que el día alcanza todo su esplendor.


Al final, gemirás de angustia cuando la enfermedad consuma tu cuerpo.


Pues a ella no le interesa en absoluto el camino de la vida. Va tambaleándose por un sendero torcido y no se da cuenta.


Pero el hombre que comete adulterio es un necio total, porque se destruye a sí mismo.


Descubrí que una mujer seductora es una trampa más amarga que la muerte. Su pasión es una red, y sus manos suaves son cadenas. Los que agradan a Dios escaparán de ella, pero los pecadores caerán en su trampa.


¿Acaso puede un etíope cambiar el color de su piel? ¿Puede un leopardo quitarse sus manchas? Tampoco ustedes pueden comenzar a hacer el bien porque siempre han hecho lo malo.


Pero ¿por qué debería yo castigarlas por su prostitución y adulterio? Pues sus hombres hacen lo mismo, pecando con rameras y prostitutas de los templos paganos. ¡Oh pueblo necio! ¡Se niegan a entender, por eso serán destruidos!


Así que Dios ha hecho ambas cosas: la promesa y el juramento. Estas dos cosas no pueden cambiar, porque es imposible que Dios mienta. Por lo tanto, los que hemos acudido a él en busca de refugio podemos estar bien confiados aferrándonos a la esperanza que está delante de nosotros.


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