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Números 20:4 - Biblia Nueva Traducción Viviente

4 ¿Por qué trajiste a la congregación del pueblo del Señor a este desierto para morir, junto con todos nuestros animales?

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

4 ¿Por qué hiciste venir la congregación de Jehová a este desierto, para que muramos aquí nosotros y nuestras bestias?

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Biblia Católica (Latinoamericana)

4 ¿Por qué han traído a la comunidad de Yavé a este desierto para que muramos junto con nuestros animales?

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La Biblia Textual 3a Edicion

4 ¿Por qué, pues, trajisteis la congregación de YHVH a este desierto, para que nosotros y nuestro ganado muramos aquí?

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

4 ¿Por qué habéis traído a la asamblea de Yahveh a este desierto, para morir aquí nosotros y nuestros ganados?

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

4 Y ¿por qué hicisteis venir la congregación de Jehová a este desierto, para que muramos aquí nosotros y nuestro ganado?

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Biblia Traducción en Lenguaje Actual

4-5 ¡Nos trajiste de Egipto, a nosotros y a nuestros ganados, tan solo para hacernos morir en este desierto! ¿Para qué nos trajiste a este lugar tan horrible? ¡Aquí no podemos sembrar higos, ni viñas, ni granadas! ¡Ni siquiera tenemos agua para beber!»

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Números 20:4
13 Referencias Cruzadas  

Se olvidaron de Dios, su salvador, quien había realizado tantas grandezas en Egipto:


«¡Si tan solo el Señor nos hubiera matado en Egipto! —protestaban—. Allá nos sentábamos junto a las ollas llenas de carne y comíamos todo el pan que se nos antojaba; pero ahora tú nos has traído a este desierto para matarnos de hambre».


Pero ellos, atormentados por la sed, siguieron discutiendo con Moisés: —¿Por qué nos sacaste de Egipto? ¿Quieres matarnos de sed a nosotros, a nuestros hijos y a nuestros animales?


Los jefes de cuadrilla les dijeron: «¡Que el Señor los juzgue y los castigue por habernos hecho repugnantes a los ojos del faraón y sus funcionarios! ¡Ustedes mismos les pusieron una espada en la mano, les dieron una excusa para que nos maten!».


La comerán durante un mes entero, hasta que les produzca náuseas y estén hartos de tanta carne. Pues han rechazado al Señor que está aquí entre ustedes y han lloriqueado diciendo: ‘¿Por qué dejamos Egipto?’”.


Cómo nos acordamos del pescado que comíamos gratis en Egipto y teníamos todos los pepinos, los melones, los puerros, las cebollas y los ajos que queríamos.


Sus voces se elevaron en una gran protesta contra Moisés y Aarón: «¡Si tan solo hubiéramos muerto en Egipto o incluso aquí en el desierto! —se quejaban—.


Sin embargo, tan pronto como la mañana siguiente, toda la comunidad de Israel comenzó de nuevo a murmurar contra Moisés y Aarón diciendo: «¡Ustedes mataron al pueblo del Señor!».


»Así que Dios envió de vuelta al mismo hombre que su pueblo había rechazado anteriormente cuando le preguntaron: “¿Quién te puso como gobernante y juez sobre nosotros?”. Mediante el ángel que se le apareció en la zarza ardiente, Dios envió a Moisés para que fuera gobernante y salvador.


Cuando los israelitas llegaron a Cades, en su viaje desde Egipto, después de cruzar el mar Rojo,


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