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Números 13:32 - Biblia Nueva Traducción Viviente

32 Entonces comenzaron a divulgar entre los israelitas el siguiente mal informe sobre la tierra: «La tierra que atravesamos y exploramos devorará a todo aquel que vaya a vivir allí. ¡Todos los habitantes que vimos son enormes!

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

32 Y hablaron mal entre los hijos de Israel, de la tierra que habían reconocido, diciendo: La tierra por donde pasamos para reconocerla, es tierra que traga a sus moradores; y todo el pueblo que vimos en medio de ella son hombres de grande estatura.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

32 Y se pusieron a desacreditar la tierra que habían visitado. Les decían a los Israelitas: 'La tierra que hemos explorado es una tierra que devora a sus habitantes. Los hombres que allí viven son muy altos.

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La Biblia Textual 3a Edicion

32 Y difamaron ante los hijos de Israel la tierra que habían explorado, diciendo: El país que fuimos a explorar es un país que devora a sus habitantes, y todo el pueblo que vimos en medio de él son hombres de inmensa estatura.

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

32 Y empezaron a describir con negros colores el país que habían explorado, diciendo a los israelitas: 'El país que hemos ido a reconocer devora a sus propios habitantes, y todos los hombres que allí vimos son gente de gran estatura.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

32 Y vituperaron entre los hijos de Israel la tierra que habían reconocido, diciendo: La tierra por donde pasamos para reconocerla, es tierra que traga a sus moradores; y todo el pueblo que vimos en medio de ella, son hombres de gran estatura.

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Números 13:32
11 Referencias Cruzadas  

En otra batalla contra los filisteos en Gat, se enfrentaron con un hombre enorme que tenía seis dedos en cada mano y seis en cada pie, veinticuatro dedos en total, que era también descendiente de los gigantes.


En otra batalla contra los filisteos en Gat, se enfrentaron con un hombre enorme que tenía seis dedos en cada mano y seis en cada pie, veinticuatro dedos en total, que era también descendiente de los gigantes.


El pueblo se negó a entrar en la agradable tierra, porque no creían la promesa de que Dios los iba a cuidar.


Haré que mi pueblo vuelva a transitarlos y ustedes formarán parte de su territorio. Nunca más privarán ustedes a mi pueblo de sus hijos.


Fui yo quien los rescató a ustedes de Egipto y los guio por el desierto durante cuarenta años para que pudieran poseer la tierra de los amorreos.


»Pero ante los ojos de mi pueblo destruí a los amorreos, aunque eran tan altos como cedros y tan fuertes como robles. Destruí el fruto de sus ramas y arranqué sus raíces.


Sin embargo, el pueblo que la habita es poderoso y sus ciudades son grandes y fortificadas. ¡Hasta vimos gigantes allí, los descendientes de Anac!


»¡Qué aflicción les espera, maestros de la ley religiosa y fariseos! ¡Hipócritas! Pues le cierran la puerta del reino del cielo en la cara a la gente. Ustedes no entrarán ni tampoco dejan que los demás entren.


¿Adónde podemos ir? Nuestros hermanos nos desmoralizaron cuando nos dijeron: ‘Los habitantes de esa tierra son más altos que nosotros y son más fuertes, y las ciudades son grandes, ¡con murallas que llegan hasta el cielo! ¡Hasta vimos gigantes, los descendientes de Anac!’”.


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