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Mateo 23:31 - Biblia Nueva Traducción Viviente

31 »Así que al decir eso, dan testimonio en contra de ustedes mismos, que en verdad son descendientes de aquellos que asesinaron a los profetas.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

31 Así que dais testimonio contra vosotros mismos, de que sois hijos de aquellos que mataron a los profetas.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

31 Así ustedes se proclaman hijos de quienes asesinaron a los profetas.

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La Biblia Textual 3a Edicion

31 De modo que dais testimonio contra vosotros mismos, de que sois hijos de los que mataron a los profetas.

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

31 Con esto, estáis declarando vosotros mismos que sois hijos de aquellos que mataron a los profetas.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

31 Así que dais testimonio contra vosotros mismos, de que sois hijos de aquellos que mataron a los profetas.

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Biblia Traducción en Lenguaje Actual

31 Pero, en realidad, demuestran ser iguales a ellos.

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Mateo 23:31
11 Referencias Cruzadas  

Su propia lengua los arruinará, y quienes los vean, menearán la cabeza en señal de desprecio.


No obstante, ocurrió a causa de los pecados de sus profetas y de los pecados de sus sacerdotes, que profanaron la ciudad al derramar sangre inocente.


Luego dicen: “Si hubiéramos vivido en los días de nuestros antepasados, jamás nos habríamos unido a ellos para matar a los profetas”.


Sigan adelante y terminen lo que sus antepasados comenzaron.


»Por lo tanto, les envío profetas, hombres sabios y maestros de la ley religiosa. A algunos los matarán crucificándolos, y a otros los azotarán con látigos en las sinagogas y los perseguirán de ciudad en ciudad.


»¡Oh Jerusalén, Jerusalén, la ciudad que mata a los profetas y apedrea a los mensajeros de Dios! Cuántas veces quise juntar a tus hijos como la gallina protege a sus pollitos debajo de sus alas, pero no me dejaste.


»“¡Siervo perverso! —dijo el rey a gritos—. Tus propias palabras te condenan. Si sabías que era un hombre duro que tomo lo que no es mío y cosecho lo que no sembré,


—Ustedes son testigos de su propia decisión —les dijo Josué—. Hoy han elegido servir al Señor. —Claro que sí —respondieron—, somos testigos de lo que dijimos.


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