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Jueces 14:2 - Biblia Nueva Traducción Viviente

2 Cuando volvió a su casa, dijo a su padre y a su madre: —Me gusta una joven filistea de Timna y quiero casarme con ella. Consíganmela.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

2 Y subió, y lo declaró a su padre y a su madre, diciendo: Yo he visto en Timnat una mujer de las hijas de los filisteos; os ruego que me la toméis por mujer.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

2 Subió para comunicárselo a su padre y a su madre: 'He visto a una mujer en Timná, les dijo, una niña filistea. ¡Consíganmela como esposa!'

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La Biblia Textual 3a Edicion

2 Y subió y se lo declaró a su padre y a su madre, diciendo: He visto en Timnat a una mujer de las hijas de los filisteos. Por lo tanto tomádmela por mujer.

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

2 Subió y se lo comunicó a su padre y a su madre: 'He visto en Timná una mujer de las hijas de los filisteos; tomadla para mí por esposa'.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

2 Y subió, y lo declaró a su padre y a su madre, diciendo: Yo he visto en Timnat a una mujer de las hijas de los filisteos; os ruego que me la toméis por esposa.

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Biblia Traducción en Lenguaje Actual

2 Cuando volvió, le dijo a sus padres: —He visto en Timná a una joven filistea, y quiero casarme con ella. Hagan ustedes los arreglos necesarios para la boda.

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Jueces 14:2
8 Referencias Cruzadas  

se estableció en el desierto de Parán, y su madre arregló que se casara con una mujer de la tierra de Egipto.


Le dijo a su padre Hamor: «Consígueme a esta joven pues quiero casarme con ella».


Con el transcurso del tiempo, Judá arregló que Er, su hijo mayor, se casara con una joven llamada Tamar.


Entonces el rey Yoás de Israel respondió a Amasías, rey de Judá, con el siguiente relato: «En las montañas del Líbano, un cardo le envió un mensaje a un poderoso cedro: “Entrega a tu hija en matrimonio a mi hijo”; pero justo en ese momento, un animal salvaje del Líbano pasó por allí, ¡pisó el cardo y lo aplastó!


Cásense y tengan hijos. Luego encuentren esposos y esposas para ellos para que tengan muchos nietos. ¡Multiplíquense! ¡No disminuyan!


Cierto día, estando Sansón en Timna, se vio atraído por una mujer filistea.


Pero su padre y su madre se opusieron. —¿Acaso no hay una sola mujer de nuestra tribu o entre todas las israelitas con la que puedas casarte? —preguntaron—. ¿Por qué tienes que ir a los filisteos paganos a buscar una esposa? Sin embargo, Sansón le dijo a su padre: —¡Consíguemela! A mí me gusta ella.


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