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Jonás 1:8 - Biblia Nueva Traducción Viviente

8 Así que los marineros le reclamaron: —¿Por qué nos ha venido esta espantosa tormenta? ¿Quién eres? ¿En qué trabajas? ¿De qué país eres? ¿Cuál es tu nacionalidad?

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

8 Entonces le dijeron ellos: Decláranos ahora por qué nos ha venido este mal. ¿Qué oficio tienes, y de dónde vienes? ¿Cuál es tu tierra, y de qué pueblo eres?

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Biblia Católica (Latinoamericana)

8 Entonces le dijeron: 'Tiene que haber un causante de nuestra desgracia; enséñanos, pues, cuál es tu oficio y de dónde vienes. ¿Cuál es tu país y de qué pueblo eres?'

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La Biblia Textual 3a Edicion

8 Entonces le dijeron: ¡Decláranos ahora por qué nos ha sobrevenido esta calamidad! ¿De qué te ocupas? ¿de dónde vienes? ¿cuál es tu país? ¿de qué pueblo procedes?

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

8 Dijéronle entonces: 'Vamos a ver, tú, dinos por qué nos sobreviene esta desgracia. ¿Cuál es tu oficio, y de dónde vienes? ¿Cuál es tu tierra, y de qué pueblo eres?'.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

8 Entonces le dijeron ellos: Decláranos ahora por qué nos ha venido este mal. ¿Qué oficio tienes, y de dónde vienes? ¿Cuál es tu tierra, y de qué pueblo eres?

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Biblia Traducción en Lenguaje Actual

8 Entonces, los marineros preguntaron a Jonás: —¡Dinos ya por qué estamos sufriendo todo esto! ¿En qué trabajas? ¿De dónde vienes? ¿Cuál es tu país? ¿De qué nacionalidad eres?

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Jonás 1:8
5 Referencias Cruzadas  

El faraón preguntó a los hermanos: —¿A qué se dedican? —Nosotros, sus siervos —contestaron ellos—, somos pastores, al igual que nuestros antepasados.


Confiésense los pecados unos a otros y oren los unos por los otros, para que sean sanados. La oración ferviente de una persona justa tiene mucho poder y da resultados maravillosos.


Entonces Josué le dijo a Acán: —Hijo mío, da gloria al Señor, Dios de Israel, y di la verdad. Confiesa y dime lo que has hecho. No me lo escondas.


—Dime lo que has hecho —le preguntó Saúl a Jonatán. —Probé un poco de miel —admitió Jonatán—. Fue solo un poco en la punta de mi vara. ¿Merece eso la muerte?


—¿A quién le perteneces y de dónde vienes? —le preguntó David. —Soy egipcio, esclavo de un amalecita —respondió—. Mi amo me abandonó hace tres días porque yo estaba enfermo.


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