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Jeremías 8:15 - Biblia Nueva Traducción Viviente

15 Esperábamos paz, pero la paz no llegó; esperábamos tiempos de sanidad, pero solo encontramos terror”.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

15 Esperamos paz, y no hubo bien; día de curación, y he aquí turbación.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

15 Esperábamos la paz, y ninguna cosa buena ha llegado; el tiempo de la curación, y se presenta el miedo.

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La Biblia Textual 3a Edicion

15 Esperábamos la paz, y no hubo bien alguno; Tiempo de sanidad, y he aquí el terror.

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

15 Esperábamos la paz, y no ha habido bien alguno; el tiempo de curación, y nos viene el terror.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

15 Esperamos paz, y no hubo bien; tiempo de sanidad, y he aquí turbación.

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Biblia Traducción en Lenguaje Actual

15 Esperábamos que nos fuera bien, pero nada bueno hemos recibido; esperábamos ser sanados, pero estamos llenos de miedo.

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Jeremías 8:15
9 Referencias Cruzadas  

Entonces busqué el bien, pero en su lugar me vino el mal. Esperaba la luz, pero cayó la oscuridad.


Se pueden ver ejércitos destructores en todas las cumbres desiertas de las colinas. La espada del Señor devora a la gente de un extremo al otro de la nación. ¡Nadie escapará!


Señor, ¿has rechazado por completo a Judá? ¿Verdaderamente odias a Jerusalén? ¿Por qué nos has herido sin la menor esperanza de recuperarnos? Esperábamos paz, pero la paz no llegó; esperábamos un tiempo de sanidad, pero solo encontramos terror.


Entonces dije: «Oh Señor Soberano, el pueblo ha sido engañado por lo que dijiste, porque prometiste paz para Jerusalén. ¡Sin embargo, la espada está en su cuello!».


¡No salgan a los campos! ¡No viajen por los caminos! ¡La espada del enemigo está por todos lados, y nos aterroriza a cada paso!


Ofrecen curas superficiales para la herida mortal de mi pueblo. Dan garantías de paz cuando no hay paz.


El terror y el temblor se apoderarán de mi pueblo. Buscarán paz, pero no la encontrarán.


El pueblo de Marot con ansias espera la ayuda. Sin embargo, solo le espera amargura, porque el juicio del Señor llega a las puertas de Jerusalén.


Cuando la gente esté diciendo: «Todo está tranquilo y seguro», entonces le caerá encima la catástrofe tan repentinamente como le vienen los dolores de parto a una mujer embarazada; y no habrá escapatoria posible.


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