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Jeremías 5:23 - Biblia Nueva Traducción Viviente

23 Sin embargo, mi pueblo tiene el corazón terco y rebelde; se alejó y me abandonó.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

23 No obstante, este pueblo tiene corazón falso y rebelde; se apartaron y se fueron.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

23 Pero este pueblo, cuyo corazón es traidor y rebelde, me ha vuelto la espalda y se ha marchado,

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La Biblia Textual 3a Edicion

23 Pero este pueblo tiene un corazón obstinado y rebelde; Han apostatado y se han ido.

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

23 Pero este pueblo tiene un corazón terco y rebelde; dieron media vuelta y se fueron

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

23 Pero este pueblo tiene un corazón falso y rebelde; se volvieron y se fueron.

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Biblia Traducción en Lenguaje Actual

23 Pero este pueblo es muy rebelde; me abandonó y se fue por mal camino.

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Jeremías 5:23
14 Referencias Cruzadas  

Entonces no serán obstinados, rebeldes e infieles como sus antepasados, quienes se negaron a entregar su corazón a Dios.


Durante cuarenta años estuve enojado con ellos y dije: “Son un pueblo cuyo corazón se aleja de mí; rehúsan hacer lo que les digo”.


¿Por qué buscar más castigo? ¿Se rebelarán para siempre? Tienen la cabeza herida y el corazón angustiado.


Pueblo mío, aunque eres rebelde y perverso, ven y regresa al Señor.


»El corazón humano es lo más engañoso que hay, y extremadamente perverso. ¿Quién realmente sabe qué tan malo es?


Rodean a Jerusalén como guardianes alrededor de un campo porque mi pueblo se rebeló contra mí —dice el Señor—.


Así que iré y hablaré a sus líderes. Sin duda ellos conocen los caminos del Señor y entienden las leyes de Dios». Pero los líderes también, como un solo hombre, se habían librado del yugo de Dios y roto las cadenas.


Ellos son rebeldes de la peor clase, llenos de calumnia. Son tan duros como el bronce y el hierro y llevan a otros a la corrupción.


Pues mi pueblo está decidido a abandonarme. Aunque me llaman el Altísimo, no me honran de verdad.


»Cuando la gente lleva su ofrenda por el pecado, los sacerdotes se alimentan. ¡Por eso se alegran cuando el pueblo peca!


¡Qué aflicción le espera a la rebelde y contaminada Jerusalén, la ciudad de violencia y crimen!


»Supongamos que un hombre tiene un hijo terco y rebelde, que no quiere obedecer ni a su padre ni a su madre, a pesar de que ellos lo disciplinan.


Pues yo sé lo rebeldes y tercos que son. Incluso ahora que todavía sigo vivo y estoy con ustedes, se han rebelado contra el Señor. ¡Cuánto más rebeldes se pondrán después de mi muerte!


Por lo tanto, amados hermanos, ¡cuidado! Asegúrense de que ninguno de ustedes tenga un corazón maligno e incrédulo que los aleje del Dios vivo.


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