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Jeremías 22:24 - Biblia Nueva Traducción Viviente

24 »Tan cierto como que yo vivo —dice el Señor—, te abandonaré, Joaquín, hijo de Joacim, rey de Judá. Aunque fueras el anillo con mi sello oficial en mi mano derecha, te arrancaría.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

24 Vivo yo, dice Jehová, que si Conías hijo de Joacim rey de Judá fuera anillo en mi mano derecha, aun de allí te arrancaría.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

24 ¡Por mi vida, dice Yavé, aunque Jeconías, hijo de Joaquim, rey de Judá, fuese un anillo en mi mano derecha, lo arrancaría de allí!

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La Biblia Textual 3a Edicion

24 ¡Vivo Yo!, dice YHVH, que aunque Conías° ben Joacim, rey de Judá, fuera anillo de sellar en mi diestra, aun de allí te arrancaría.

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

24 Por mi vida -oráculo de Yahveh- que aunque Jeconías, hijo de Joaquín, rey de Judá, fuera anillo de sello en mi mano derecha, sin vacilar me lo arrancaría.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

24 Vivo yo, dice Jehová, que si Conías, hijo de Joacim, rey de Judá, fuese el anillo en mi mano derecha, aun de allí te arrancaría.

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Biblia Traducción en Lenguaje Actual

24 Dios le dio este mensaje a Joaquín: «Tú eres hijo de Joacín, y ahora reinas en Judá. Aunque te quiero mucho, juro que te expulsaré de aquí.

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Jeremías 22:24
16 Referencias Cruzadas  

Entonces el rey Joaquín, junto con la reina madre, sus consejeros, sus comandantes y sus oficiales, se rindieron ante los babilonios. Durante el octavo año de su reinado, Nabucodonosor tomó a Joaquín prisionero.


Nabucodonosor llevó cautivo a Babilonia al rey Joaquín, junto con la reina madre, las esposas del rey, sus funcionarios y las personas más influyentes de la sociedad de Jerusalén.


Los sucesores de Joacim fueron su hijo Joaquín y su hermano Sedequías.


Joaquín tenía dieciocho años cuando subió al trono y reinó en Jerusalén tres meses y diez días. Joaquín hizo lo malo a los ojos del Señor.


Ponme como un sello sobre tu corazón, como un sello sobre tu brazo. Pues el amor es tan fuerte como la muerte, y sus celos, tan duraderos como la tumba. El amor destella como el fuego con la llama más intensa.


Mira, he escrito tu nombre en las palmas de mis manos. En mi mente siempre está la imagen de las murallas de Jerusalén convertidas en ruinas.


Diles al rey y a su madre: «Desciendan de sus tronos y siéntense en el polvo, porque sus coronas gloriosas pronto serán arrebatadas de su cabeza».


»¿Por qué es este hombre, Joaquín, como una vasija desechada y rota? ¿Por qué serán él y sus hijos exiliados al extranjero?


Ahora bien, esto dice el Señor con respecto al palacio real de Judá: «Te amo tanto como a la fructífera Galaad y como a los verdes bosques del Líbano. Pero te convertiré en un desierto y nadie vivirá dentro de tus muros.


Después de que Nabucodonosor, rey de Babilonia, desterró a Joaquín, hijo de Joacim, rey de Judá, a Babilonia, junto con las autoridades de Judá y todos los artífices y los artesanos, el Señor me dio la siguiente visión. Vi dos canastas de higos colocadas frente al templo del Señor en Jerusalén.


También traeré de regreso a Joaquín, hijo de Joacim, rey de Judá y a todos los demás cautivos que fueron llevados a Babilonia. Tengan por seguro que romperé el yugo que el rey de Babilonia ha puesto sobre sus cuellos. ¡Yo, el Señor, he hablado!”».


Esto sucedió luego de que el rey Joaquín, la reina madre, los funcionarios de la corte, los demás funcionarios de Judá y todos los artífices y los artesanos fueran deportados de Jerusalén.


Sedequías, hijo de Josías, subió al trono de Judá después de Joaquín, hijo de Joacim. Fue nombrado rey por el rey Nabucodonosor de Babilonia.


»Pero cuando esto suceda, dice el Señor de los Ejércitos Celestiales, te honraré, Zorobabel, hijo de Salatiel, mi siervo. Te haré como el anillo con mi sello oficial, dice el Señor, porque te he escogido. ¡Yo, el Señor de los Ejércitos Celestiales, he hablado!».


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