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Jeremías 22:16 - Biblia Nueva Traducción Viviente

16 Hizo justicia al pobre y al necesitado y los ayudó, y le fue bien en todo. ¿No es eso lo que significa conocerme? —dice el Señor—.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

16 Él juzgó la causa del afligido y del menesteroso, y entonces estuvo bien. ¿No es esto conocerme a mí? dice Jehová.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

16 Juzgaba la causa del desamparado y del pobre. Yavé te pregunta: '¿Conocerme no es actuar en esa forma?'

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La Biblia Textual 3a Edicion

16 Hizo justicia a pobres e indigentes, por eso le fue bien. ¿No fue eso conocerme a mí?, dice YHVH.

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

16 Juzgó la causa del pobre y del necesitado, y entonces le iba bien. ¿No es esto conocerme? -oráculo de Yahveh-.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

16 Él juzgó la causa del afligido y necesitado, y entonces estuvo bien. ¿No era esto conocerme a mí? dice Jehová.

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Biblia Traducción en Lenguaje Actual

16 Protegió al pobre y al necesitado, y por eso le fue bien en todo. ¡A eso le llamo conocerme!

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Jeremías 22:16
25 Referencias Cruzadas  

»Y tú, Salomón, hijo mío, aprende a conocer íntimamente al Dios de tus antepasados. Adóralo y sírvelo de todo corazón y con una mente dispuesta. Pues el Señor ve cada corazón y conoce todo plan y pensamiento. Si lo buscas, lo encontrarás; pero si te apartas de él, te rechazará para siempre.


Pues él está junto al necesitado, listo para salvarlo de quienes lo condenan.


Derrama tu amor inagotable sobre los que te aman; haz justicia a los de corazón sincero.


Los que conocen tu nombre confían en ti, porque tú, oh Señor, no abandonas a los que te buscan.


Sí, habla a favor de los pobres e indefensos, y asegúrate de que se les haga justicia.


Aprendan a hacer el bien. Busquen la justicia y ayuden a los oprimidos. Defiendan la causa de los huérfanos y luchen por los derechos de las viudas.


Están gordos y con aspecto saludable, y sus obras de maldad no tienen límite. Rehúsan dar justicia al huérfano y le niegan los derechos al pobre.


Los esparciré por todo el mundo, a lugares que ni ellos ni sus antepasados han oído nombrar, y aun allí los perseguiré con espada hasta que los haya destruido por completo».


Pero los que desean jactarse, que lo hagan solamente en esto: en conocerme verdaderamente y entender que yo soy el Señor quien demuestra amor inagotable y trae justicia y rectitud a la tierra, y que me deleito en estas cosas. ¡Yo, el Señor, he hablado!


«Mi pueblo encorva sus lenguas como arcos para lanzar mentiras. Se rehúsan a defender la verdad; solo van de mal en peor. Ellos no me conocen», dice el Señor.


¡No! Oh pueblo, el Señor te ha dicho lo que es bueno, y lo que él exige de ti: que hagas lo que es correcto, que ames la compasión y que camines humildemente con tu Dios.


Eso se debe a que nunca han conocido ni al Padre ni a mí.


Y la manera de tener vida eterna es conocerte a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien tú enviaste a la tierra.


»Te he dado a conocer a los que me diste de este mundo. Siempre fueron tuyos. Tú me los diste, y ellos han obedecido tu palabra.


—¿Dónde está tu padre? —le preguntaron. Jesús contestó: —Como ustedes no saben quién soy yo, tampoco saben quién es mi Padre. Si me conocieran a mí, también conocerían a mi Padre.


Tales personas afirman que conocen a Dios, pero lo niegan con su manera de vivir. Son detestables y desobedientes, no sirven para hacer nada bueno.


¡Nadie es santo como el Señor! Aparte de ti, no hay nadie; no hay Roca como nuestro Dios.


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