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Jeremías 2:29 - Biblia Nueva Traducción Viviente

29 ¿Por qué me acusas de hacer el mal? Ustedes son los que se han rebelado —dice el Señor—.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

29 ¿Por qué porfías conmigo? Todos vosotros prevaricasteis contra mí, dice Jehová.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

29 ¿Por qué quieren ustedes meterme en pleito, cuando todos ustedes me han traicionado?, dice Yavé.

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La Biblia Textual 3a Edicion

29 ¿Por qué contendéis conmigo, Si todos os habéis rebelado contra mí?, dice YHVH.

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

29 ¿Por qué discutís conmigo? Todos vosotros os habéis rebelado contra mí -oráculo de Yahveh-.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

29 ¿Por qué contendéis conmigo? Todos vosotros habéis prevaricado contra mí, dice Jehová.

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Biblia Traducción en Lenguaje Actual

29 ¡Por qué me acusan, si todos ustedes me rechazan! Les juro que es así.

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Jeremías 2:29
8 Referencias Cruzadas  

»Tú dices: “¡Esto no es cierto! ¡No he rendido culto a las imágenes de Baal!”. ¿Pero cómo puedes decir semejante cosa? ¡Ve y mira lo que hay en cualquier valle de la tierra! Reconoce los espantosos pecados que has cometido. Eres como una camella inquieta, buscando un macho con desesperación.


Aun así dices: “No he hecho nada malo. ¡Seguro que Dios no está enojado conmigo!”; pero ahora te castigaré severamente porque afirmas no haber pecado.


Fíjate en los santuarios que hay en cada cumbre. ¿Hay algún lugar que no haya sido profanado por tu adulterio con otros dioses? Te sientas junto al camino como una prostituta en espera de un cliente. Te sientas sola, como un nómada en el desierto. Contaminaste la tierra con tu prostitución y tu perversidad.


«Corran por todas las calles de Jerusalén —dice el Señor—. Busquen arriba y abajo; ¡busquen por toda la ciudad! Si encuentran aunque sea a una sola persona justa y honrada, no destruiré la ciudad.


Desde el menos importante hasta el más importante, sus vidas están dominadas por la avaricia. Desde los profetas hasta los sacerdotes, todos son unos farsantes.


Todo Israel ha desobedecido tus instrucciones, te ha dado la espalda y ha rehusado escuchar tu voz. »Entonces ahora, a causa de nuestro pecado, se han derramado sobre nosotros las maldiciones solemnes y los juicios escritos en la ley de Moisés, siervo de Dios.


Obviamente, la ley se aplica a quienes fue entregada, porque su propósito es evitar que la gente tenga excusas y demostrar que todo el mundo es culpable delante de Dios.


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