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Isaías 34:11 - Biblia Nueva Traducción Viviente

11 Será frecuentada por el búho del desierto y la lechuza blanca, el búho grande y el cuervo. Pues Dios medirá esa tierra con cuidado; la medirá para el caos y la destrucción.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

11 Se adueñarán de ella el pelícano y el erizo, la lechuza y el cuervo morarán en ella; y se extenderá sobre ella cordel de destrucción, y niveles de asolamiento.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

11 Servirá de refugio a los pelícanos y erizos, y allí vivirán las lechuzas y los cuervos; Yavé tirará el cordel para aplanarlo y su nivel no dejará sino el vacío.

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La Biblia Textual 3a Edicion

11 Se adueñan de ella el pelícano y el alcaraván, La lechuza y el cuervo la habitan. Sobre ella fue aplicada° la plomada del caos Y el nivel del vacío;

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

11 Lo ocuparán el pelícano y el erizo, lo habitarán la lechuza y el cuervo. Yahveh tenderá sobre él la plomada del caos, el nivel del vacío.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

11 Y la poseerán el pelícano y el mochuelo; el búho y el cuervo morarán en ella, y se extenderá sobre ella cordel de destrucción y plomada de asolamiento.

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Biblia Traducción en Lenguaje Actual

11 Dios convertirá ese país en el más árido desierto. Allí se refugiarán los búhos; allí pondrán sus nidos los cuervos y las lechuzas.

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Isaías 34:11
14 Referencias Cruzadas  

David también conquistó la tierra de Moab. Hizo que la gente se acostara en el suelo en una fila y con una soga los midió y los separó por grupos. Ejecutó dos grupos por cada grupo que dejó con vida. Los moabitas a quienes se les perdonó la vida, se convirtieron en súbditos de David y tuvieron que pagarle tributo.


Juzgaré a Israel con el mismo criterio que usé para juzgar a Samaria y con la misma medida que usé con la familia de Acab. Barreré por completo a la gente de Jerusalén como cuando uno limpia un plato y lo pone boca abajo.


Soy como un búho en el desierto, como un búho pequeño en un lugar remoto y desolado.


Convertiré a Babilonia en un lugar desolado, tierra de búhos, lleno de pantanos y de ciénagas; barreré la tierra con la escoba de la destrucción. ¡Yo, el Señor de los Ejércitos Celestiales, he hablado!».


La ciudad se retuerce en el caos; todas las casas están cerradas con llave para que no entren intrusos.


Él ha medido y dividido la tierra, y se la ha dado en propiedad a esas criaturas. Ellas la poseerán para siempre, de generación en generación.


El Señor decidió destruir las murallas de la bella Jerusalén. Hizo cuidadosos planes para su destrucción, después los llevó a cabo. Por eso, los terraplenes y las murallas cayeron ante él.


el búho real, la lechuza campestre, la gaviota, los gavilanes de toda clase,


Entonces el Señor me dijo: —Amós, ¿qué ves? —Una plomada —contesté. Y el Señor respondió: —Probaré a mi pueblo con esta plomada. Ya no pasaré por alto sus pecados.


La orgullosa ciudad vendrá a ser pastizal para los rebaños y manadas; allí se instalará y vivirá toda clase de animales salvajes. El búho del desierto y la lechuza blanca se posarán sobre las columnas destruidas, y sus reclamos se oirán por las ventanas rotas. Los escombros taparán todas las puertas, y los revestimientos de cedro quedarán a la intemperie.


Dio un fuerte grito: «¡Ha caído Babilonia, cayó esa gran ciudad! Se ha convertido en una casa para los demonios. Es una guarida para todo espíritu inmundo, un nido para todo buitre repugnante y una cueva para todo animal sucio y espantoso.


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