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Isaías 33:11 - Biblia Nueva Traducción Viviente

11 Ustedes, los asirios, no producen más que hierba seca y rastrojos; su propio aliento se convertirá en fuego y los consumirá.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

11 Concebisteis hojarascas, rastrojo daréis a luz; el soplo de vuestro fuego os consumirá.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

11 Ustedes sembraron heno y cosecharán sólo paja, mi respiración los quemará como una llama.

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La Biblia Textual 3a Edicion

11 Habéis concebido hojarasca, pariréis paja, Y vuestro propio resoplido prenderá un fuego que os devorará.

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

11 Concebís hojas y parís rastrojos, mi soplo es fuego que os devora.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

11 Concebisteis hojarascas, rastrojo daréis a luz; vuestro aliento, como fuego os consumirá.

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Biblia Traducción en Lenguaje Actual

11 Todos los planes de Asiria son pura paja y basura; pero mi soplo es un fuego que los quemará por completo.

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Isaías 33:11
20 Referencias Cruzadas  

Conciben desgracia y dan a luz maldad; su vientre produce engaño».


¿Por qué están tan enojadas las naciones? ¿Por qué pierden el tiempo en planes inútiles?


Los malvados conciben el mal; están preñados de dificultades y dan a luz mentiras.


Cavan una fosa profunda para atrapar a otros, luego caen en su propia trampa.


Los más fuertes de ustedes desaparecerán como la paja; sus malas acciones serán la chispa que la encienda. Ellos y sus malas acciones se quemarán juntos, y nadie podrá apagar el fuego.


Pero aunque rujan como las olas grandes de la playa, Dios los hará callar y huirán como la paja que esparce el viento, como los arbustos que ruedan antes de una tormenta.


También nosotros nos retorcemos de agonía, pero nuestros sufrimientos no resultan en nada. No le hemos dado salvación a la tierra, ni le trajimos vida al mundo.


Por lo tanto, así como las lenguas de fuego consumen los rastrojos, y la hierba seca se marchita y cae en medio de la llama, así las raíces de ellos se pudrirán y sus flores se marchitarán. Pues han rechazado la ley del Señor de los Ejércitos Celestiales; han despreciado la palabra del Santo de Israel.


A nadie le importa ser justo y honrado; las demandas legales de la gente se basan en mentiras. Conciben malas acciones y después dan a luz el pecado.


Por eso el Señor no se complace en los jóvenes, ni tiene misericordia siquiera de las viudas y los huérfanos. Pues todos son unos hipócritas perversos, y todos ellos hablan necedades. Pero aun así no quedará satisfecho el enojo del Señor. Su puño sigue preparado para dar el golpe.


La decisión de vender o no la propiedad fue tuya. Y, después de venderla, el dinero también era tuyo para regalarlo o no. ¿Cómo pudiste hacer algo así? ¡No nos mentiste a nosotros sino a Dios!».


De esos deseos nacen los actos pecaminosos, y el pecado, cuando se deja crecer, da a luz la muerte.


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