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Isaías 22:16 - Biblia Nueva Traducción Viviente

16 »¿Quién te crees que eres, y qué haces aquí, construyéndote una hermosa sepultura, un monumento en lo alto de la roca?

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

16 ¿Qué tienes tú aquí, o a quién tienes aquí, que labraste aquí sepulcro para ti, como el que en lugar alto labra su sepultura, o el que esculpe para sí morada en una peña?

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Biblia Católica (Latinoamericana)

16 y que se está haciendo un sepulcro en el cerro, una bóveda tallada en roca viva: ¿Qué tienes tú aquí o quién eres tú aquí para que te mandes hacer un sepulcro así?

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La Biblia Textual 3a Edicion

16 Que se labra en lo alto un sepulcro Y en la piedra se hace un mausoleo, y dile: ¿Qué tienes aquí, a quién tienes aquí, Que te labras aquí un sepulcro?

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

16 que excava su sepulcro en lo alto y labra su morada en la roca: ¿qué tienes aquí o a quién tienes aquí, que aquí te excavas un sepulcro?

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

16 ¿Qué tienes tú aquí, o a quién tienes tú aquí, que labraste aquí un sepulcro para ti, como el que en lugar alto labra su sepulcro, o el que esculpe para sí morada en una roca?

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Biblia Traducción en Lenguaje Actual

16 “Y tú, ¿quién te crees? ¿Quién te dio permiso para construirte una tumba en el cementerio de los reyes?

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Isaías 22:16
10 Referencias Cruzadas  

Díganle que mi padre me hizo pronunciar un juramento. Me dijo: “Escucha, yo estoy a punto de morir. Lleva mi cuerpo de regreso a la tierra de Canaán y entiérrame en la tumba que preparé para mí mismo”. Por lo tanto, le ruego que me permita ir a enterrar a mi padre. Y después del entierro, regresaré sin demora».


Mientras aún vivía, Absalón se había erigido a sí mismo un monumento en el valle del Rey, porque dijo: «No tengo hijo que perpetúe mi nombre». Le puso al monumento su propio nombre, y es conocido como el monumento de Absalón hasta el día de hoy.


Lo enterraron en la tumba que había tallado para sí en la Ciudad de David. Fue puesto sobre una cama perfumada con especias dulces y ungüentos aromáticos, y la gente encendió una enorme hoguera funeraria en su honor.


Descansaría con los reyes y con los primeros ministros del mundo, cuyos grandiosos edificios ahora yacen en ruinas.


»Los reyes de las naciones yacen en gloria majestuosa, cada cual en su propia tumba,


pero tú serás sacado de tu sepultura como una rama inútil. Como un cadáver pisoteado bajo los pies, serás arrojado a una fosa común con los que murieron en batalla. Descenderás al abismo.


Pues el Señor está a punto de arrojarte lejos, hombre poderoso. Te agarrará,


¿Qué es esto? —pregunta el Señor—. ¿Por qué está esclavizado mi pueblo nuevamente? Quienes lo gobiernan gritan de júbilo; todo el día blasfeman mi nombre.


¡Levántense! ¡Fuera! Esta ya no es su tierra ni su hogar, porque la llenaron de pecado y la arruinaron por completo.


Lo colocó en una tumba nueva, su propia tumba que había sido tallada en la roca. Luego hizo rodar una gran piedra para tapar la entrada y se fue.


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